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Tu Dios, ¿es un Dios únicamente de domingos?

En nuestros años de formación nos han enseñado que Jesús está permanentemente a nuestro lado, que a pesar de nuestros pecados, Él nos dedica y nos ama las 24 horas de cada día, que ser católico es ser otro Cristo y también hemos aprendido poco a poco a vivir el misterio sagrado de la celebración eucarística. Si Jesús muere y resucita para estar entre nosotros; entonces cómo podemos alimentarnos de Él solo los domingos?

Ciertamente en la catequesis de la primera comunión, nos enseñaron que el primer mandamiento de la santa madre Iglesia era “Participar en Misa los domingos y fiestas de guardar”. La Iglesia tiene en cuenta que no todos los días podemos asistir por las diversas actividades que desarrollamos en la sociedad y en el mundo.

El sacerdote salesiano César Lacayo señala que nuestra Iglesia nos anima a reunirnos como Asamblea Santa al menos un día a la semana, el domingo como primer día, para darle gracias a Dios por todos los beneficios espirituales y materiales que recibimos de su generosidad.

El padre agrega que cada eucaristía celebrada tiene un valor infinito, sin embargo, aclara que no ir a misa en día de semana no es pecado, “esto si lo vemos como un mero requisito de cumplimiento moral, pero sí hace falta y nos haría mucho bien a todos”, explicó.

Muchos católicos sienten esa necesidad de recibir, cada día, la fuerza y la gracia que nos regala el Señor. Debemos siempre alimentarnos para seguir en la lucha diaria contra el pecado, para continuar con la intención de hacer las cosas bien en la familia, en las relaciones laborales, en el colegio y aquellas actividades donde podemos vernos tentados a la deshonestidad, a la mentira, o al robo.

La misa diaria no es solamente para los jubilados y ancianos

Jesús todos los días nos recuerda que allí está esperándonos con las puertas abiertas para perdonarnos, para darnos su misericordia y para que nos sintamos amados. Por eso hay misa todos los días en todas las catedrales, parroquias y capillas del mundo y que bueno saber que en diferentes horarios. El padre Lacayo manifiesta que la eucaristía diaria es de mucho provecho para quienes se empeñan en hacer un camino de santidad observante.

Es por esta razón que para los católicos comprometidos los domingos se nos tendrían que quedar cortos, tendríamos que desear mucho más, estar más con Él, y ¿qué mejor forma de estar con Jesús que recibiéndole en la eucaristía y en comunión con nuestros hermanos todos los días?

Un misterio de amor

San Juan Pablo II llegó a decir que “los cristianos que no dedican tiempo al Señor no es por falta de tiempo, sino más bien por falta de amor”. ¿Será entonces que a los católicos no nos falta tiempo, sino más bien nos falta amor por Dios?

Siempre se escucha decir que Panamá es un país con una población mayoritariamente católica, nos preguntamos entonces ¿dónde estamos todos los que nos llamamos católicos cada día? vemos de lunes a sábados en las misas en su mayoría a las abuelitas o a las señoras jubiladas que viven cerca de la parroquia.

Ahora más que nunca debemos ir a la misa, debemos prepararnos espiritualmente para ejercer como anfitriones en la Jornada Mundial de la Juventud. No nos limitemos a solo ir cuando nos apetece, cuando le necesitamos, cuando me siento triste para alegrarme, o cuando tengo tiempo. Cristo dio todo por nosotros, por eso El merece todo de sus hijos, esos que nos llamamos cristianos y por demás católicos.

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