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¿Somos católicos congruentes?

De la moral, de lo correcto y de lo que Dios quiere. Hablar es muy fácil y todos tenemos miles de medios e instrumentos para hacerlo; sin embargo, ¿actuamos conforme a lo que decimos? ¿O sólo pensamos que con hablar basta?
Sin acciones, las palabras no son válidas y por miedo al sacrificio o por no querer desconectarnos como se debe de la onda del mundo solemos llegar a la mitad del camino sin querer continuar el proceso de obediencia hacia Dios como se debe. Pero aún, estamos a medias. Se da una situación peor, incluso dentro de la Iglesia nos tomamos el tiempo de criticar y estar mal entre nosotros mismos, cuando en realidad deberíamos tratarnos todos como hermanos.
Creo que fomentar el amor debería ser lo primordial. Pero si entre nosotros mismos estamos atacándonos o molestos porque alguien recibe más atención que tú o porque alguien tiene un talento para explotar y evangelizar, o estamos por ahí promoviendo la competencia o envidia, ¿adónde vamos a llegar?
Antes creía que debía caerle bien a todos, pero es imposible. Siempre habrá alguien que critique lo que haces, lo que piensas y hasta sacará tiempo para hacerte sentir mal o tratar de afectarte. Las redes sociales son el principal instrumentos para difamar, hundir y exponer a los demás; no obstante, dedicarse a esto es solo un reflejo de que no somos conscientes de todo el bien que podríamos hacer si empleáramos los medios que tenemos a nuestro alcance para evangelizar y llegar a más personas. Empecemos a promover la paz, a trabajar en conjunto, a sacrificarnos, a dejar la comodidad y a hacer líos de verdad. No estamos para ser gente falsa o que sólo piensa en criticar el esfuerzo de los demás.

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