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Sin bulla y el descontrol, también se disfruta…

Finalizó el primer mes del año, y con la llegada de febrero, viene a nuestra mente la palabra carnavales, esa fiesta llena de rumba, algarabía, fantasía y agua, que hoy se encuentra distorsionada por los excesos, los vicios y las malas costumbres. Sin embargo hay alternativas que ofrecen la vivencia de estos cuatro días de una manera diferente. ¿Qué te parece disfrutar de la naturaleza contemplando el amor de Dios?; puedes lograrlo asistiendo a un retiro pre cuaresmal.
El Padre Israel Ramos señala que esta es una experiencia que busca tener un verdadero encuentro con Dios en medio del ambiente agitado en el que vivimos. A través de un espacio de silencio, rodeado de la naturaleza será posible renovar nuestra vida de fe.
“Mientras hay un grupo que quiere estar saltando, en el goce y en el disfrute de los carnavales, hay otro que prefiere pasar unos días de tranquilidad orando, pero también recreándose y conviviendo, disfrutando de la alegría de la fraternidad”, dijo.
Agregó que la experiencia nos dice que estos retiros son muy fructíferos cuando se viven de verdad, pues el joven que asiste debe hacerlo por decisión propia y sin imposiciones.
Un retiro pre cuaresmal no es nada aburrido; allí también se disfruta, se goza, pero es un gozo diferente, es la alegría de sentir a Cristo en el corazón, de compartir su Palabra, de convivir con el prójimo, de sentirse amado y reconfortado en el Dios que todo lo puede.
Las dinámicas, los bailes y cantos, hacen de estos encuentros, la actividad perfecta para alejarse y reencontrarse con uno mismo. Se trabaja también la parte contemplativa por la cercanía de los muchachos con la naturaleza; el verdor de los lugares en donde usualmente se realizan, brinda a quienes participan paz y tranquilidad.
La iglesia en nombre de Jesucristo invita a vivir una experiencia de retiro que servirá para renovar la fe y la vida comunitaria; y a partir de eso regresar e iniciar el tiempo de cuaresma con fuerza, evangelizando y siendo fermento en las masas, en las parroquias y comunidades, llenándonos del amor de Dios para darlo a otros.

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