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Servir a la Iglesia sin protagonismo

¿Deseas ofrecer tu talento al Señor pero tienes miedo que se te suba el egocentrismo? ¿Y si no te apoyan los demás?
Siempre habrá gente que hable mal, que critique, que busque hundirte o hacerte desfallecer, habrá personas incluso dentro de la Iglesia que no querrán verte surgir o no querrán abrirte las puertas, pero si tu labor y talento lo pones a disposición del Señor con amor y humildad las oportunidades irán llegando de forma inesperada y podrás sacar adelante tus proyectos. Se trata de no perder el norte de nuestro trabajo ni el objetivo principal, mantener la humildad y expresar de forma alegre la vivencia de fe que tenemos a través de nuestros carismas. Yo amo lo que hago y sí, se siente muy bien que te digan que haces un buen trabajo o que te tomen en cuenta para actividades y hasta que te digan por la calle una vez cada dos meses que te vieron en la televisión y les gustó lo que hiciste, somos humanos y por naturalidad nos gusta que nos halaguen, lo importante es no permitir que eso no alimente nuestro egocentrismo hasta el punto de quedar ciegos por la búsqueda del protagonismo cuando sabemos que el único con esa propiedad es Jesús. Nosotros somos un instrumento de su amor y nuestra misión es llegar con nuestras acciones tanto fuera como dentro de los medios a los demás para que cada día más personas se acerquen a Jesús y se enamoren de Él. Se trata de acercar a otros a través de tu testimonio de vida, para que descubran que poner sus talentos al servicio del Señor los hará más felices y podrán evangelizar de forma directa a muchas personas haciendo lo que aman desde su carisma.

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