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Servicio y bálsamo para el dolor

Al llegar al Hospital Gustavo Nelson Collado, justo cuando el padre Néstor Escobar, se preparaba para celebrar la misa en la capilla del nosocomio, suena su celular. Había una urgencia en la sala de hombres. Tres pacientes requieren de la unción de los enfermos.
Entre los pacientes estaba “Gustavo”, los médicos apenas le daban días de vida. “Este paciente se va a morir… me decían… pero al recibir el Sacramento, su estado de salud cambió, cada médico y enfermeros que llegaban a realizar su turno, me preguntaban admirados, ¿padre, ese señor se estaba muriendo?” recuerda con precisión el sacerdote.
Todos sus familiares pudieron despedirse del paciente, comenta el padre Néstor y agrega que, sentado en la cama conversaba, se reía e incluso comía como si nada, pero a los tres días falleció.
Esta experiencia la vive con frecuencia, este sacerdote, tras ungir a los enfermos, y siente que su misión al servicio de los enfermos tiene un fin muy especial, llevarle paz espiritual y aceptación del momento difícil por la que atraviesan los enfermos.
Para el Capellán de la Salud en cuatro hospitales de Chitré, llevar el amor de Jesucristo a cada uno de los enfermos, se va aprendiendo y recibiendo con la fuerza del Espíritu Santo.
“Es un don que el Señor nos da, Él, va impactando poco a poco en a cada uno, no solo de los enfermos sino también de sus familiares y de los que sirven en el sector de salud; de esta manera se va irradiando el evangelio del amor, es amor que el Papa Juan Pablo II y el Papa Francisco hacen mucho énfasis en la Pastoral de la misericordia”.
Ese amor es recibido por los pacientes y sus familiares que con esperanza acuden al auxilio del sacerdote, que a través del Sacramento de la Unción de Enfermos confiere al cristiano una gracia especial para enfrentar las dificultades propias de una enfermedad grave.
La unción de los enfermos, hace posible surgir la fe, la esperanza, explica el Capellán, en este sentido la fuerza de la misericordia del Señor va tocando profundamente el alma de estas personas.

¿Cómo ha fortalecido
su ministerio?
“Mi vocación ha sido tocada muy profundamente, aquí he descubierto el valor supremo de la vida a través de la cruz del dolor, el dolor se ha convertido en una escuela para mí, me ha enseñado lo que vale la vida”.
Agrega que este servicio le ha hecho saber que cada persona es un regalo de Dios, y una especial atención le sale de su corazón al asistir espiritualmente adulta mayor. “Cada uno de ellos me han enseñado tener mucha paciencia, pues cada uno reclama tiempo de escucha a su dolencias”, comenta el Capellán.

Lo más difícil
Lo más difícil, para el padre Néstor Escobar ha sido ver una sociedad que no se ha dejado impactar por el amor de Jesucristo resucitado; en cambio se han hecho indolentes, indiferentes y lo triste según el padre Escobar, es que han perdido el valor de la vida.
“Me duele ver a una sociedad que está muy necesitada de Jesucristo, que no comprende, no logra entender y que trata muy mal a personas con síndrome Down, que están ciegos y ancianos enfermos que no se pueden valer por sí mismos” lamenta.
Desde el año 2011, el sacerdote se encargó como capellán de los hospitales de Chitré, por designación del Obispo Emérito Fernando Torres Durán. “Me encomendó “esta tarea que al principio me costó entenderlo, pero por medio de la oración fui descubriendo, que es un regalo del amor de Dios y de la Iglesia” acotó.

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