CatequesisEspiritualidad

¿Qué se busca con la catequesis de adultos?

Me parece que existe “buena intención” en algunas parroquias de establecer un trabajo con adultos, de tal forma, que pueda integrarlos a la comunidad eclesial.  La pregunta sería, ¿qué queremos hacer con ellos?  Cuál es el sentido de convocarlos cada semana y reunirlos.  Lo más probable será para prepararlos a recibir algún sacramento, que es lo que casi siempre ocurre.  Pero, qué se les está proponiendo a ellos en el marco de esa preparación.  ¿Será en realidad, catequesis de adultos o solamente un instante de encuentro?
Tratar de encontrarle un verdadero sentido a lo que se está haciendo es importante para no desviar el rumbo y lograr los objetivos que se pretenden.  Hay que dar prioridad a la reiniciación del adulto en la fe.  Volver a evangelizarlo, a través de la acción de la Palabra de Dios y el encuentro con Jesucristo en la comunidad eclesial para que, en ese proceso de maduración de la fe, pueda tener una experiencia de Dios que lo impulse a vivir su fe y dar testimonio de ella en el mundo.
Es importante valorar, los distintos movimientos eclesiales, que ayudan a una persona a incorporarse en una comunidad.  A veces, estos movimientos tienen su deficiencia, sobre todo cuando se pretende que determinado movimiento es lo único que existe y lo demás no vale.  A parte de esto, el Espíritu Santo inspira, para que cada persona pueda encontrar un lugar dentro de la Iglesia para vivir su fe y luego, cuando esa fe esté madura, poder darla a los demás en una acción misionera que es el reto más importante que enfrenta la Iglesia hoy en día: una catequesis de adultos que adquiera una dimensión misionera.
Hay experiencias con catequesis de adultos donde, de manera organizada, tratan de catequizar con métodos diferentes.  En particular, cuando las familias se reúnen en las casas.  Es una buena opción porque así se puede llegar a los miembros de familia y vecindario que nunca vienen a la Iglesia.  Hay  como más familiaridad y se puede expresar y compartir más lo que se lleva por dentro y sentirse parte de una familia que se preocupa por él.

Artículo anterior

La muerte ha sido vencida (1 Cor. 15, 55)

Siguiente artículo

Seguidores de Jesús: no tengan miedo