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Reunidos para promover y defender la familia

Una familia virtuosa es la que pone al servicio de los demás los dones recibidos en su vida cotidiana, situación que en la actualidad se dificulta por la mentalidad individualista reinante en la sociedad. La Iglesia preocupada por tal situación, continúa su lucha a través de la Pastoral Familiar Arquidiocesana para rescatar los valores y principios familiares, y con el objetivo de unificar criterios a través de la reflexión del plan pastoral arquidiocesano, congregó el fin de semana pasado a todos sus agentes para celebrar su encuentro anual bajo el lema “Porque el Poderoso ha hecho cosas grandes en mi Familia”.
Fueron dos días intensos de formación en donde se les brindaron las herramientas necesarias para continuar con el acompañamiento a cada una de las familias de sus comunidades parroquiales. Además se les detalló todo el Plan Pastoral Arquidiocesano para que lo conozcan y lo puedan poner en práctica.
En este sentido, el expositor encargado fue el Padre Eusebio Muñoz quien se dirigió a los agentes de pastoral familiar sobre la conformación de las ideas fuerza del plan, cuál fue el diagnóstico y cómo se le debe hacer frente.
Se les motivó a ver las diferentes etapas de evolución del plan para que vieran y aprendieran a planificar desde la metodología prospectiva, que está fundamentada en la espiritualidad de comunión, y la atención entre la realidad y lo que se quiere lograr.
Fue una jornada muy interesante en la que se logró mostrar el perfil de familia que se presentó en el modelo ideal del Plan Pastoral, mismo en donde se ve a la familia como persona, como comunidad de fe y como comunidad transformadora de lo social.
El Padre Eusebio también les habló sobre los obstáculos y las potencialidades que tienen las familias y los retos que hay que cumplir.
En tres distintos talleres, los agentes discutieron sobre todo lo expuesto, para luego unificar ideas.

Estar firmes en la fe
El Padre Miguel Pomares, Asesor de la Pastoral Familiar Arquidiocesana, destacó la importancia de este encuentro, a través del cual se logra la formación integral de los equipos que trabajan con las familias de las comunidades.
“Nos encontramos aquí para brindarles un espacio orientador, pues se supone que los agentes están trabajando en sus parroquias, y como equipo arquidiocesano queremos brindar el acompañamiento para que puedan cumplir bien la misión de evangelizar a las familias”, señaló.
En cuanto a la importancia de insistir en las formaciones, el sacerdote dijo que hay que seguir con este trabajo, y que los párrocos deben actualizarse y ser conscientes de que los equipos necesitan integrarse a nivel de la Arquidiócesis para una mejor labor en sus parroquias.
“Hoy podemos sentirnos positivos porque hay un buen porcentaje de parroquias que atiende al llamado, y aunque si bien es cierto no hemos logrado la integración total de las mismas, hay quienes sí lo hacen y ayudan a fortalecernos como equipo, a ser optimistas y a tener esperanza”.
Dialogando un poco sobre la realidad de la familia panameña, el asesor insistió en que debemos ser cristianos de mucha fe, ya que no podemos ser ciegos a los aspectos negativos que quieren atacar el modelo original de la familia.
“Existen muchos signos de contradicción, nos encontramos en una sociedad materialista, consumista y hedonista, pero la Iglesia tiene que seguir trabajando, fuertes en la fe y la esperanza”, dijo.
Destacó que los resultados del trabajo de la Iglesia, la mayoría de las veces se ven a largo plazo y que eso no debe desanimarnos, porque aunque se crea que realizamos una labor mínima, trabajamos bajo la guía y la fuerza del Espíritu Santo. “Mientras más contradicciones y más retos tengamos, es cuando la Iglesia más tiene que trabajar con optimismo, gracia y esperanza”.
De igual forma extendió la invitación a todas las familias para el próximo 25 de junio, a la gran caminata por las familias, convocada como cada año por el Arzobispo Monseñor José Domingo Ulloa, con la finalidad de que tomemos conciencia sobre las familias y seamos testimonio para el país y el mundo.
La familia cristiana debe darse a conocer, darse valor, y ser testimonio para todos, siempre trabajando por los valores morales e integrales.

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