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Reformas electorales son claves para la institucionalidad y un camino para la paz

En la actualidad se delibera en la Asamblea Nacional sobre las reformas electorales o reglas que deben guiar el próximo torneo electoral.
Hace varias semanas se ha iniciado el debate sobre cuáles son las reformas electorales que se requieren para fortalecer la institucionalidad en el país; tema que no debe ser indiferente para los agentes pastorales y laicos de las comunidades. Como ha expresado la Licenciada Maribel Jaén, Directora ejecutiva de la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Panameña (CEP), está en juego la calidad de la democracia, el reparto del poder al escoger a las autoridades que nos representarán y gobernarán; la participación y la gobernabilidad.
Por su parte, el Arzobispo de Panamá y Presidente de la CEP, Monseñor José Domingo Ulloa recordó que la Conferencia Episcopal Panameña en distintos comunicados ha expresado con claridad la necesidad de desarrollar reformas que permitan una mayor transparencia, equidad y participación de todos los ciudadanos.
Monseñor expresó que como cristianos hemos de tomar en serio el ejercicio de la política como servicio al pueblo y al bien común. “La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común” según consagra la Exhortación Apostólica Evangelli Gaudium (EG 205).
Sobre las reformas electorales en particular el arzobispo Ulloa manifestó que en este momento que se están discutiendo las reglas del juego de la democracia y la fortaleza de las instituciones tenemos la oportunidad de reivindicar el torneo electoral con reglas claras que satisfagan las aspiraciones de todos los panameños.
Transparencia
Unos de los temas principales que más preocupa a la población es la transparencia, esto implica conocer quiénes donan a la campaña; cuánto donan, a quiénes donan y su uso. Explica al respecto, la Directora de Justicia y Paz que “Este es un tema importante por la últimas denuncias de corrupción que confirman la percepción ciudadana de dinero ilícito en campañas para beneficiar a personas o empresas”.
Ante esta realidad, el Arzobispo de Panamá propone un mayor interés y participación de los ciudadanos ante el debate que se está realizando, porque estas reformas son una herramienta que les permitirá -entre otros aspectos- evaluar el financiamiento, sus fuentes, así como el exceso de dinero de contribuciones personales y privadas de los candidatos, los períodos de la campaña.
Recordemos, dice el Arzobispo Ulloa, que en un país democrático las elecciones son un elemento fundamental, por eso “es importante que estas reformas den respuestas a las inquietudes y expectativas ciudadanas, porque teniendo claro las reglas del juego los electores tendremos la posibilidad de elegir adecuadamente a quienes nos gobernarán”.
Y para ello, se requiere una nueva cultura política que ponga en el centro a la persona, advierte el Arzobispo. También asegura que es necesario escoger candidatos que tengan como prioridad las políticas públicas una opción preferencial por los que menos tienen, para que puedan participar plenamente del desarrollo del país.
Monseñor Ulloa exhorta a la ciudadanía a estar pendiente de la discusión de este proceso de reformas para que en la próxima campaña electoral no nos dejemos arrastrar por quien agita más una determinada banderita o promueve un slogan pegajoso.
Frente a estas reformas monseñor Ulloa, está convencido que ellas “si reflejan el sentir de los ciudadanos y no solo los intereses económicos y partidistas, sanaría el déficit democrático existente”.
Debemos considerar tres aspectos en estas reformas, advierte el arzobispo metropolitano, una nueva actitud por parte de todos los que están participando en la discusión de las reformas, para vencer la desconfianza y malentendido; una revisión del texto que debe subsanar el déficit democrático, y la oración de nuestro pueblo.
En la línea con los valores del evangelio, manifestó el arzobispo, la Iglesia en varias ocasiones ha afirmado que la justicia no se puede lograr con la confrontación y violencia estéril, sino a través del diálogo y la consulta; los esfuerzos pacíficos por todos los involucrados. Al mismo tiempo cree que no habrá paz verdadera y duradera y estabilidad de la sociedad sin justicia. Así que al hablar de reformas electorales, deja en claro que el objetivo final del sufragio como lo indica la ley fundamental, no pueda realizarse, sin que entre otras cosas, los procedimientos sean genuinamente democráticos.
Invita a todos a aportar soluciones constitucionales y justas en términos de la moral.
Estas reformas deben reflejar una justa electoral, en que los contendientes deben tener la misma igualdad de competir, de allí la importancia que ellas puedan disipar toda clase de dudas a base de integridad, transparencia, eficiencia, eficacia y responsabilidad.
Ellas nos ayudarían para eliminar el concepto de la política como mera inversión comercial; evitemos que el dinero sucio o ilegal pueda contaminar la voluntad de las próximas autoridades electas por el voto popular.
“Estamos a tiempo de romper radicalmente con las prácticas corruptas, del enriquecimiento ilícito, a través del ejercicio de la política”, recalcó tras agregar “que las reformas deben ser una herramienta que incluso ayude a la democratización interna de los partidos, a la transparencia y rendición de cuenta; la equidad en el uso de los medios de comunicación, del uso legal de los recursos del Estado y debate entre los candidatos. Y en consecuencia esto demanda limitar la extensión y los gastos de las campañas electorales”.
Finalmente exhorta a los diputados que al momento de discutir, analizar las propuestas de reformas electorales, no se piense en el beneficio de su partido político sino en el bien común; y ofrezcan al pueblo un instrumento que nos permitirá garantizar un ejercicio electoral más confiable y transparente.

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