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Primer anuncio: conectar con las vivencias y expectativas existenciales del destinatario

En esta vida, el ser humano busca “algo más” con que llenar su existencia. Algunos piensan en cosas más profundas que otras, pero hay algo que se utiliza como punto de apoyo para llenar de sentido el vivir de cada día. Es aquí donde es necesario conectar con los deseos de la persona para iniciar de allí la preparación del primer anuncio. Cuantas personas están cansadas de vivir una vida rutinaria; tal vez, no tengan grandes problemas, tal vez no les falte nada material en la vida, pero a veces, hay algo que sienten que les falta para vivir felices.
Hay que hacerle ver a la persona que nuestros deseos e ideales más profundos sí se pueden conseguir pero no por nuestro propio esfuerzo o por nuestra manera de ver las cosas que es muy limitada.
El “relato” es importante para que todo este acontecer histórico de la persona pueda ser de alguna forma llevado a un nivel superior de reflexión de manera sencilla. El relato de un hecho que tenga que ver con lo que se presenta en la historia de la persona ayudará a introducir el mensaje kerigmático. Pienso que la idea es ir, poco a poco, entusiasmando a la persona de que hay otros caminos, que tal vez resulten desconocidos para nosotros, pero que nos pueden ayudar a iluminar nuestras vidas, y ver lo que nos está pasando de manera diferente.
Muchas de nuestras ansiedades o desesperaciones pastorales al no ver frutos inmediatos de conversión se debe a que se nos olvida que toda nuestra labor evangelizadora, todos nuestros proyectos debería estar impulsada por la fuerza y acción del Espíritu Santo. Cuando se tiene plena conciencia de esta realidad sabemos que solo nos toca una parte, Dios se encarga del resto. En ese primer anuncio nos corresponde sembrar la semilla de la Palabra y otro se encargará de hacerla germinar.
Los encuentros en las casa conllevan grandes frutos. Se vive un ambiente familiar y cercano. Sobre todo, ayuda bastante para acercarnos a aquellas personas que regularmente no vienen a la parroquia. Y también que en estos encuentros se establece vínculos entre ellos. Se vive una auténtica pequeña comunidad.
También los retiros de fin de semana son oportunidades de evangelización. Sobre todo por el compartir fraterno, el conocerse más. Tener tiempo para establecer diálogo con los demás. Compartir la vida. Oportunidad para dejar la rutina diaria.

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