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Pacíficos, pero no pasivos

Según el  DRAE,  pacífico y pasivo vienen de dos raíces latinas distintas, puesto que pacífico (tranquilo, sosegado, que no provoca luchas o discordias) viene de paz y la “z” se convierte en “c” en las derivaciones de esta palabra, pero pasivo va con “s” viene del latín passvus, (que no actúa) un adjetivo derivado con sufijo -ivus del supino passum del verbo pati.
Entonces, el adjetivo pacífico se refiere a el esfuerzo por permanecer en paz, porque implica un esfuerzo consciente. Pasivo, en cambio es quien se mantiene impávido ante los problemas sin generar acción alguna.
“Los gobiernos saben cuándo un pueblo está dormido”, esta frase lapidaria la escuché a un colega hace algunos años y estoy convencida que tiene vigencia para los panameños en la actual coyuntura del país.
Aun cuando pueda causar prurito lo que voy a decir, los gobernantes malos son grandes maestros, que nos dan la posibilidad de crecer como ciudadanos, de forjarnos una identidad, de dejar de ser adolescentes políticos haciendo una gran pataleta, porque con el perdón de los adolescentes, los hechos indican que aún nos queda mucho por aprender.
Aprendemos cuando permitimos la corrupción, la pérdida de vidas por un sistema de salud deficiente, la falta de alimentos, la escasez de medicamentos, aprendemos. Aprendemos que el ejercicio de la ciudadanía va más allá de ir a votar, que la madurez viene de la mano de conocer nuestros derechos y deberes y ser capaces de poner límites, porque un individuo que no es capaz de reconocer lo que merece o no y accionar más allá de la queja, es un individuo que no está en capacidad de construir país.

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