Clero

¿Es necesario confesarse para comulgar?

Quien va a tomar la primera Comunión debe confesarse antes de hacerlo. Quien ha cometido un pecado mortal, también debe hacerlo, para recuperar la gracia antes de comulgar.

La Comunión no es un premio. No se precisa ser santo para comulgar. Es una necesidad espiritual, pero tiene unos requerimientos básicos.

Las dos primeras condiciones son de origen divino, surgen de la realidad de la Eucaristía y están consignadas en la Sagrada Escritura: estado de gracia; y saber a quien se recibe.

Dice San Pablo en I Corintios 11, 27-29: “Quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo.”

Es necesario distinguir -saber a quién se recibe- y estar en estado de amistad con Dios. La Teología lo llama “estar en estado de gracia”. Se pierde por el pecado mortal, que rompe la comunión de vida con Dios. Se recupera en el sacramento de la Reconciliación.

Si una persona está en gracia, aunque tenga mucho tiempo que no se confiesa, puede comulgar con tranquilidad. No debemos añadir más condiciones que las que realmente existen. La confesión frecuente es una práctica recomendable para el crecimiento espiritual.

Pero esto es otra cuestión. Una cosa es la conveniencia de la confesión frecuente y otra distinta que sea necesidad para recibir la comunión si uno está en gracia (que no lo es).

Por esto la Iglesia, para cuidar la dignidad del Sacramento y el alma de los fieles, impuso un precepto en el Concilio de Trento: que nadie con conciencia de haber cometido un pecado mortal se acercara a comulgar, por muy contrito que se sienta, sin haberse confesado antes. Es decir, que hay una ley de la Iglesia que lo manda.

Artículo anterior

¿Cuáles son los mejores regalos? Entérate…

Siguiente artículo

Espiritualidad y vida contemplativa