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Para los momentos difíciles el remedio es la oración

De novios, la mayoría de las veces la convivencia es color de rosa, y las demostraciones de cariño son evidentes, todo es nuevo, todo es bello. De casados se viven nuevas experiencias, llegan los hijos, se adquieren propiedades y aparecen los primeros problemas, que ponen a prueba si el amor que experimentan es fuerte y verdadero.
En la página de contenido católico aleteia.org abordan con gran precisión este tema, y exponen lo que en una ocasión dijo santa Teresa de Calcuta: “El amor, para que sea verdadero, nos debe costar”. ¡Sí señores! a veces cuesta, pero recompensa.
Aunque muchas parejas están dispuestas a dar el todo por el todo, ya que así lo aprendieron a través de muchos ejemplos, tras leer la Palabra y por asistir a las charlas prematrimoniales; hay otros matrimonios, que por miedo, no se atreven a hacer esta pregunta tan necesaria:¿te quedarás conmigo en los momentos más duros?
El matrimonio no es una eterna luna de miel, y los “momentos duros” no solo refieren a la muerte y la enfermedad del cónyuge.
Muchas veces están escondidos en la misma cotidianeidad, desde el cansancio luego del trabajo, en el mal humor después de distintas contradicciones, en el agotamiento por permanecer en vela atendiendo a un hijo enfermo… hasta el dolor indescriptible que se experimenta si se pierde a uno.
Momentos duros los habrá. Creer que porque nos queremos mutuamente todo será perfecto, sería engañarnos.

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