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Lectores en extinción?

La lectura nos ayuda a relajarnos, a concentrarnos, enriquece nuestro vocabulario y previene el deterioro cognitivo.
Producto de la globalización, ahora podemos leer desde Harry Potter hasta Los Miserables o tener una réplica de la Mona Lisa en nuestros hogares debido a un fenómeno conocido como industrialización cultural. Como hemos analizado, este fenómeno tiene como base convertir a la cultura en un negocio a través de la reproducción masiva de las obras.
Para las casas editoriales es de vital importancia saber qué se lee en cada país, cuánto se lee, y qué clase de lectura se lee. Panamá no escapa de esta realidad. Hay análisis cualitativos y cuantitativos de lo que es lectura. Estos análisis son valiosos para definir los tirajes de los libros por parte de las editoriales, que han cambiado sustantivamente, debido a que nos sumergimos en un mar de libros editados y poco leídos.
Algunos empiezan a considerar el libro como un objeto sin valor que lo adquiere en el momento que este es leído y divulgado y en muchos casos, libros ganadores de premios que obligan a las editoriales a realizar costosas campañas de mercadeo.
Todos los días leemos, porque se declara lector a aquella persona que declare leer cualquier material escrito y sepa descifrarlo. No se evalúan las prácticas de lectura, sino los contextos donde ocurren, de allí que los lectores exploraran su lectura en los formatos que mejor se acomoden, periódicos, revistas, libros o soportes electrónicos.
Qué se lee en Panamá ayudaría a medir nuestro nivel de comportamiento y fijar políticas que nos lleven a determinar hacia dónde el gobierno y la empresa privada deben encaminar sus esfuerzos, a fin de formar más y mejores lectores.

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