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Si las críticas vuelan, la oración abunda

Hay personas que aman criticar, incluso estando dentro de la Iglesia. O probablemente eran personas que fueron parte de algún grupo en la parroquia o capilla pero se fueron porque no querían ser obedientes o por otro motivo que ellos consideran válido.
¿Qué podemos hacer con aquellas personas que insisten en criticar a los demás?  ¿Eres uno de ellos?
Entonces, a ti, que sabes y que lees esto (y no es con todo el mundo), te aconsejo de corazón que dejes de ser una persona que busca hacer el mal. Yo tengo miles de limitaciones y cometo errores muy a menudo, pero soy fiel creyente de que cuando algo no está bien la solución sana y de hermandad va ligada con hablar del tema con la persona de forma madura, fraternal y respetuosa para aclarar todo y encontrar mejoras en armonía. Pero no, por favor dejen de atacar a los demás. Dejen de buscar humillarlos y de reunirse específicamente para criticar o burlarse de quienes deberían ser tus hermanos. Eso no es amor, eso no es ser comunidad. ¿Y qué podemos hacer ante esta problemática que muchos somos afectados? Orar. Cuánto cuesta orar cuando los ánimos no te acompañan y cuando tus sentimientos de rabia se quieren asomar, pero es precisamente en la oración dónde encontramos consuelo, discernimiento y aprendemos a controlar esas malas emociones para pedir por paz, amor y buscar un cambio para bien. Entonces no dejemos de orar y en medio de nuestras limitaciones y actitudes algo pesadas que todos tenemos, busquemos ser más honestos y transparentes, menos juzgadores y antes de matar con palabras a quien no conoces del todo, démonos una revisión con lupa de nuestras acciones para ver qué tanto positivismo estamos aportando. La contaminación espiritual existe y está acechando.

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