DiócesisPrelatura de Bocas del Toro

Labor del laico es fundamental

La parroquia San José ruega al dueño de la mies para que envíe trabajadores, y comparte la preocupación de toda la Iglesia, uniéndose este domingo a la celebración de la Jornada Mundial por las Vocaciones. 

La presencia del sacerdote en las comunidades es imprescindible, pues por su ministerio, hace presente y visible, como decimos, a Cristo y su Iglesia. En la sede parroquial, cada jueves eucarístico, se hace una petición a Dios para que envíe obreros a su mies, y para que entre los jóvenes despierte la llamada de Dios a servirle expresa-mente en el orden ministerial.

Detalles

La mayor parte de esta población está dispersa en 40 comunidades diferentes y distanciadas, y todas requieren de atención.

La Pastoral Social de la parroquia sigue trabajando en el análisis de la realidad, y ejerciendo ayuda material a los fieles.

La Jornada Mundial de la Juventud ha servido para estructurar la parroquia con mayor precisión en sus diversas comisiones.

La realidad

La sede parroquial de Chiriquí Grande es limitada en habitantes y la mayor parte de la población está dispersa en 40 comunidades diferentes y distanciadas. Ciertamente, es un solo sacerdote para asistir a todas las comunidades, y  no es suficiente. 

De la misma manera, es difícil    reunir a todos en la sede parroquial, por razones de distancia y razones económicas. El párroco hace lo que buenamente puede, cumpliendo con la labor de hacer presente y visible a Cristo en la Eucaristía. Y así, se atiende a gran parte de las comunidades, con más de doce misas semanales.

Para una mayor eficacia pastoral, el párroco, P. José March, ha ido formando durante un año, a un grupo de laicos para concienciar de su labor en la Iglesia y ofreciendo distintas pastorales,  la juvenil, familiar, social, salud, indígena, entre otras,  para así llegar a la mayor parte posible de las gentes y de las comunidades. 

Ciertamente, el acontecimiento de la Jornada Mundial de Juventud, con todo lo que significa en organización, ha ido sirviendo también para estructurar la parroquia  con mayor precisión en sus diversas comisiones.

Vista y juzgada la realidad, la parroquia va pasando a la acción con la iniciativa de los mismos laicos. El responsable de cada pastoral va a ir acompañando al párroco a las comunidades para, antes de la eucaristía, ir dando pequeñas catequesis y así ir formando agentes que vayan ejerciendo la pastoral en sus propios lugares. 

Hoy, ya  es acompañado el Padre March  por la Pastoral Indígena,  que traduce la homilía en gnäbe.

La pastoral, que sigue trabajando en el análisis de la realidad, y ejerciendo ayuda material, es la pastoral social. Se han visitado varias comunidades y ya se van distribuyendo ayudas en víveres. La última comunidad visitada fue El Escobal, a cincuenta kilómetros de la sede, donde jóvenes y adultos se reunieron para celebrar la Divina Misericordia.

Todo ello nos anima a seguir en oración para pedir vocaciones sacerdotales y, también, a ser más conscientes de la identidad y vocación de todo bautizado en ordenar las realidades temporales según Dios, esperando juntos la definitiva venida del Reino de Dios.

La parroquia San José de Chiriquí Grande sigue haciendo visible al buen pastor. Así como el sacerdote es sacramento de Cristo, Buen Pastor, y le hace presente en el ministerio de la Palabra, sacramentos y gobierno de la pequeña parcela a él confiada, actuando así in persona Christi Capitis e in nomine totius Ecclesiae, también los fieles cristianos laicos de la parroquia van tomando conciencia de su labor, desde el bautismo, no solo en co-laborar con el párroco en su ministerio, sino, sobre todo, en su labor propia de hacer presente a Cristo en las realidades temporales.

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