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¡La virgen María! Presente

“Dentro del relato evangélico que acabamos de proclamar, llamado tradicionalmente “La transfiguración de Jesús”, ocupa el primer lugar una voz que viene de una extraña nube milagrosa, símbolo que se emplea en la Biblia para hablar de la presencia siempre misteriosa de Dios, que se nos manifiesta y a la vez se nos oculta.
¿Qué dice la voz? Dice estas palabras: “Este es mi Hijo en quien me complazco, escúchenlo”.
En primer lugar, señala que los discípulos no han de confundir a Jesús con nadie, ni siquiera con Moisés o Elías, representantes y testigos del Antiguo Testamento; solo Jesús, el que tiene el rostro resplandeciente como el sol, es el Hijo de Dios. Recordemos que Pedro siempre impetuoso y entusiasta, como poniendo en el mismo plano a Jesús, Moisés y Elías, había propuesto hacer tres tiendas, como si los tres fueran iguales; pero la voz añade algo más, “Escúchenlo”; dijo monseñor Lacunza en el Encuentro Diocesano.

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