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La auténtica devoción a la Virgen María

En este mes de Mayo, dedicado a meditar en la Virgen María, queremos profundizar en la auténtica devoción a la Virgen María, como nos propone la acción significativa del plan de Pastoral.

La Iglesia, desde sus orígenes, y especialmente en los momentos más difíciles, ha contemplado con particular intensidad uno de los acontecimientos de la pasión de Jesucristo referido por san Juan:

“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”.

Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa” (Jn 19, 25-27). A lo largo de su historia, el pueblo de Dios ha experimentado este don hecho por Jesús crucificado: el don de su Madre. María santísima es verdaderamente Madre nuestra, que nos acompaña en nuestra peregrinación de fe, esperanza y caridad hacia la unión cada vez más intensa con Cristo, único salvador y mediador de la salvación (cf. Lumen gentium, 60 y 62).

La verdadera devoción mariana es cristocéntrica. El amor a Dios mediante la unión con Jesucristo es la finalidad de toda devoción auténtica, porque -como escribe san Luis María Grignion de Montfort- Cristo “es el único maestro que debe enseñarnos, es nuestro único Señor de quien debemos depender, nuestro único jefe a quien debemos pertenecer, nuestro único modelo al que debemos conformarnos, nuestro único médico que nos debe sanar, nuestro único pastor que debe alimentarnos, nuestro único camino por donde debemos andar, nuestra única verdad que debemos creer, nuestra única vida que debe vivificarnos, y nuestro único todo en todas las cosas que debe bastarnos” (Tratado de la verdadera devoción).

Por tanto, la devoción a la santísima Virgen es un medio privilegiado para hallar a Jesucristo perfectamente, para amarle tiernamente y servirle fielmente en los pobres, enfermos, migrantes, encarcelados y descartados de este mundo.

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