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Festival de la juventud en Ocú, caminando hacia la JMJ 2019

Con el espíritu de compartir la alegría de la fe vivida, los jóvenes de diferentes parroquias de la zona 1 de la diócesis que comprende Las Minas, Los Pozos, Ocú y Pesé, realizaron el pasado sábado, el Festival de la Juventud, una actividad en la que hubo cantos, oraciones, testimonios, predicación y adoración al Santísimo. 

Los sacerdotes invitados para predicar a los muchachos, fueron el Padre Jonathan Mendoza, de San Sebastián de Ocú, y el padre Raúl De León, de la parroquia San José de Pesé, ambos jóvenes presbíteros comprometidos en el ministerio sacerdotal al  servicio de la juventud.

Además de estos dos predicadores, muy conocidos entre los jóvenes, el Festival contó con la presencia y el testimonio del joven cantautor estadounidense Jon Carlo, un predicador de nuestro tiempo, uno de aquellos que comparte su fe a través del ministerio del canto y el testimonio de su vida transformada por el Señor.

Sin embargo, los verdaderos protagonistas del festival fueron  los jóvenes que asistieron en gran número y participaron con alegría en todo momento; durante el canto, el baile, cuando tenían que adorar en silencio al Santísimo, o en la escucha del testimonio de Jon Carlo y la predicación de los Padres.

El mensaje que pudieron percibir asistiendo al festival, es que la renovación espiritual y eclesial, fruto esperado de la JMJ en nuestro país, ya está floreciendo en toda su belleza entre los jóvenes de estas comunidades.

Por otro lado, quedó claro que uno de los aspectos más interesante de la prepa-ración a la próxima Jornada Mundial de la Juventud es que los jóvenes de nuestro país están tomando conciencia del rol protagónico que tienen, no solamente en la realización de este magno evento,  sino en toda la misión evangelizadora de la Iglesia. 

“Jóvenes evangelizando jóvenes” es el lema que parece haber pegado en nuestra realidad eclesial y diocesana. La palabra del ángel a María: “No tengas miedo”, repetida tantas veces por el papa Francis-co y nuestros obispos, está liberando en nuestros jóvenes el inmenso potencial que la gracia de Dios es capaz de derramar cuando hay corazones abiertos y disponibles como el de la Virgen María.

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