Espiritualidad

Espiritualidad y acompañamiento a los jóvenes (V)

Jesús modelo de guia y animador juvenil
En el acompañamiento espiritual a los jóvenes para la JMJ 2019 nos anima saber que es el mismo Jesús, el que inicia la búsqueda, el que elige, el que causa el encuentro, el que sabe por dónde y a dónde nos lleva. Él es el primero y permanente acompañante espiritual cf. (Mt 28,20). Por su parte el joven sólo necesita desear prepararse bien, desear convertirse a la escucha y seguimiento de Jesús, con toda libertad interior y exterior. Y la pedagogía en el acompañamiento ha de estar en el diálogo confiado, creíble, transparente, amigable. Él, con la fuerza de su Espíritu nos llama, nos prepara, y nos coloca en disposición de “salir para entrar”, salir de nosotros mismos para entrar en dejarnos revestir de Dios y estar preparados para lo que solicite de nosotros.
Toda espiritualidad tiene como pedagogía y meta “ayudar a las almas, en lo que corresponde a cada una, para que vayan más y de mejor manera adelante en el servicio del Señor y alcanzar la santidad de vida”. La experiencia de vida ha de ser el aval mayor del guía, del animador, “que se vea para que crean” (cf. Mc 4,12; Mt 5,16; Jn 12,40), y en esto mismo hemos de preparar a los jóvenes para la acogida y convivencia con la juventud del mundo que vendrá a nuestro encuentro.

Formarnos en la sabiduría de Dios
Animadores y animados, todos hemos de estar en atención a Jesús, quien revela la sabiduría que viene de Dios. Los discípulos no salían de su asombro al ver a un hombre joven, llamado Jesús, enseñando y viviendo con tal santidad y perfección. Un joven que no era desconocido para ellos porque se había criado con ellos, y al ver y escucharle: “¿Dónde consiguió esta sabiduría, si este es el carpintero, el hijo de María”? (cf. Mt 13,54; Mc 6, 1-3). No podían ver en Él al Padre, y a Él como el enviado del Padre: “lo que yo enseño no es mío, sino que es del que me ha enviado” (Jn 7,16). Jesús lo indica: “Yo y el Padre somos uno” (Jn 10,30), y transmite lo que el Padre le ha enseñado y hace lo que le ha encomendado. Pablo dice: “ha venido a ser para nosotros sabiduría procedente de Dios” (1Cor 1,30).
La buena preparación espiritual es la del que abre su mente y su corazón a las enseñanzas de Jesús, que no busca nada para sí, sino que todo lo que hace es para la gloria del Padre, y “el bien de las almas que el Padre le ha confiado”. Ha de ser una preparación que lleve a reavivar la esperanza de vida, la ilusión del compromiso, el deseo de realización espiritual y profesional de las personas, para servir a Dios con capacidad y agrado, ahí donde nos toca animar, convivir.
Enseñanzas de jesús para
Nuestra preparación
Enseñanzas para adquirir una verdadera y fecunda vida espiritual, son las que procedente de la sabiduría de Dios, que Jesús nos deja en el Sermón del Monte, fuente especial de su sabiduría (Mt 5,3-7,27) y que acogemos para nuestro trabajo animación y preparación espiritual de cada día:
-cómo mejorar las relaciones personales tan importantes en la preparación y vida espiritual: Mt 5, 23-26, 38-42; 7, 1-5,12);
-cómo mantener la pureza moral tan necesaria para la vida espiritual: Mt 5,27-32;
-cómo llevar una vida con sentido e ilusión: Mt 6,19-24; 7,24-27;
-cómo afrontar la inquietud ante los bienes materiales: Mt 6, 25.
-cómo evitar las inquietudes indebidas: “dejen de inquietarse en cuanto a qué comerán o qué beberán, o respecto a su cuerpo en cuanto a qué se pondrán”. Todo es necesario, es básico, es la inquietud indebida la que no tiene sentido, y hace que no direcciones bien tus sentidos y tus actos. Deja a Dios ocuparse y cree en Él (cf. Mt 6, 26-30).
-cómo acompañar a los jóvenes en el desprendimiento de lo que les ata para recibir la gracia del Espíritu de Dios y que su preparación y vida sea “libre, pura, armoniosa, fecunda en espiritualidad”, evitando la ansiedad, el estrés, la desesperanza, poniendo en primer lugar la atención a la Palabra, y que sepan que así “nada les faltará” (Mt 6,33-34). “Quienes así vivan, tengan certeza que las cosas que necesitan les serán dadas por el Padre” (cf. Mt 6, 33-34). Vive día a día en esta sana preparación.

Artículo anterior

Vivamos la fiesta grande para la Iglesia

Siguiente artículo

Somos un pueblo con sentido de familia