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Deja los filtros, sé tú mismo y sal al mundo real sin máscaras

Más allá de querer mostrar la mejor versión de nosotros mismos y de publicar todas nuestras vivencias cotidianas y extraordinarias, se deja ver en muchas personas sobre todo en los jóvenes, la publicación exagerada de las famosas selfies. Suben a sus redes de seis a diez fotos diarias con sus respectivos filtros para verse con menos kilos, piel más clara, con ojos grandes y hasta con labios seductores. El Santo Padre, en su mensaje dirigido a los jóvenes para la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada el 25 de marzo, aseguró que “existe un miedo de fondo que es el de no ser amados, queridos, de no ser aceptados por lo que son. Se sienten obligados a mostrarse distintos de lo que son en realidad” Hacen continuos retoques fotográficos de su imagen, escondiéndose detrás de máscaras y falsas identidades, hasta casi convertirse ellos mismos en un fake, es decir un falso, agregó el pontífice.

Según estudios de la Universidad Técnica de Dresden en Alemania, las selfies son muy populares porque la persona tiene el control de la toma, decide dónde y cómo quiere salir en la foto. Definen que los hombres y las mujeres buscamos cosas distintas al momento de la selfie. Los hombres procuran tomarla para resaltar el lugar, muestran un entorno que deje por alto su hombría o su  poder adquisitivo, proyectándolo como un chico exitoso que viaja, procura lugares exclusivos, tiene un carro deportivo o de lujo. En cambio las mujeres el ambiente que proyectan no es tan importante como su físico. Ellas se preocupan en salir con un cuerpo y rostro hermoso, y si una de las cien tomas le convence, la comparten sin dudarlo aunque en el fondo salga el baño o el cuarto desordenado.

Sería bueno que evaluaras si eres de los que viven obsesionados con su apariencia y buscan constantemente verse bien. El papa Francisco les invita también a no encerrarse en sí mismos y dialogar con otros. “No dejen que el resplandor de la juventud se apague en la oscuridad de una habitación cerrada en la que la única ventana para ver el mundo sea la computadora y el celular” dijo.

Descontentos de sí mismos

Quizás tú o tus amistades se la pasan preocupados por algún rasgo físico que consideran un efecto, aunque esté dentro de la normalidad. El uso de los filtros no provoca ninguna enfermedad, pero el ver que los demás constantemente se presentan en fotos sin arrugas, con una figura envidiable, ojos claros, cejas definidas y sin barriga, les provoca un sentimiento de insatisfacción para con ellos mismos.

Hay quienes usan tanto los filtros que han generado un descontento con su físico y no les gusta ver de ellos mismos fotos espontáneas donde salen gorditos, despeinados o con acné.

Sicólogos desde hace unos años estudian  el tema de la adicción a las selfies. Sólo han determinado el nivel de dependencia según era el número de selfies tomadas al día. En la India, el problema ha captado la atención de la medicina y el gobierno. Han ejecutado programas para vigilar los hábitos de sus jóvenes para evitar que se vuelva una adicción.

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