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Competencias pastorales

“Mi pastoral tiene mayor espiritualidad”, “mi grupo tiene más miembros activos”, “nosotros siempre ayudamos en las actividades de la Iglesia”, etc. ¿Te suena?
La verdad es que aunque queramos hacernos los inocentes muchos caemos en la competencia entre pastorales por ver literalmente quién actúa más o quién es más activo dentro de la Iglesia. Y esto se ve más a menudo entre pastoral juvenil o grupos de jóvenes a nivel interno o externo.
¿No sería más bonito que las personas identificaran el trabajo en conjunto en lugar de sobresalir un grupo específico? Sí, cada quien tiene sus labores específicas y algunas comunidades tienden a tener más trabajo que otras, pero son las actitudes a veces de las mismas comunidades las que no permiten esta convivencia ideal para trabajar en grupo y lograr un equilibrio.
Al punto que quiero llegar es que ya es tiempo que aquellas parroquias que tienen este tema de las competencias indirectas entre grupos se den el “ALTO” y comprendan que Cristo no nos llamó a su casa a servir mientras defendemos el título de “discípulo mayor”, es más, Él nos enseña a diario a ser servidores y hacernos pequeños. Entonces, es tiempo de dejar las diferencias y las ganas de sobresalir para conformar pastorales juveniles solidificadas en amor, hermandad y ganas de ayudarse mutuamente. Se trata de tomar los carismas de cada grupo y complementarlos, no buscar opacarse unos a otros o crear islas (las cuales abundan a veces en las parroquias por la soberbia y las pocas ganas de sociabilizar con los hermanos).
Si tu grupo tiene una fortaleza marcada ofrece tu talento o guía para aquel grupo que aún está creciendo. A la hora de actividades, trabajen juntos, mayores resultados obtendrán.

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