Laicos

¿Carnaval o cuaresma?

Ciertas personas vivían los días de carnaval siendo, al cien por ciento, lo que de verdad eran. Y luego, durante cuarenta días, se dedicaban a fingir lo que en realidad no eran. Hoy día, aunque lo de tiempo atrás no es todavía agua pasada y se siguen celebrando las dos, la cosa ha cambiado ligeramente. Da la impresión de que ahora algunas personas viven en un carnaval más o menos continuo.
Son días de careta sobre la careta incorporada que ya llevaban, para seguir haciendo lo mismo, pero con evidentes excesos. Menos mal, sin embargo, que a pesar de todo, hoy sigue habiendo montones de gente que vive el carnaval en modo diverso. Sigue habiendo muchas personas que, esos días, se atreven a nadar contra corriente. Menos mal que hay hombres y mujeres que se esfuerzan, también durante el carnaval, por ser y respetar lo que de verdad son, dominando sus pasiones desordenadas y bajos instintos.
Menos mal que aún hay bastantes seres humanos que se saben cristianos, se dicen cristianos y no les da vergüenza vivir como tales, incluso los días de carnaval. Son gente que no necesita quitarse ni ponerse careta alguna. No tienen que ocultar nada.
Menos mal que aún hoy podemos apreciar el milagro de cientos y miles de personas (también muchos jóvenes) que pasan los días de carnaval, en adoración de rodillas ante el Santísimo Sacramento.
En fin, menos mal que aún se pueden contar cantidad de hombres y mujeres que aprovechan el Carnaval y la Cuaresma para crecer como hombres y como mujeres. No tienen que acobardarse de nada y ante nadie. Más bien tienen mucho que ostentar. Y gritan a sus contemporáneos que además de un cuerpo, tienen un alma. Testimonian con su vida que lo más importante, para toda persona, es lo que le hace crecer humana y espiritualmente, y no lo que le degrada o envilece.

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