CatequesisEspiritualidad

Biblia y catequesis: importancia de los géneros literarios

Algo importante que está ocurriendo en nuestros días, es el hecho de la importancia y prioridad que se le está dando a la lectura de la Biblia. La Lectio Divina ha sido fundamental para que el pueblo se acerque más a la Palabra de Dios, no solamente, con una lectura superficial de la misma, sino, haciendo meditación y oración esa Palabra que llega a nosotros cada día a través del texto bíblico. La Lectio Divina debe ser una parte muy importante en la labor catequética ya que es ella la que es capaz de transformar nuestras vidas y que podamos hacer vida lo que creemos. La labor de la catequesis es ayudar a la persona a encontrarse con Dios. ¿Cómo estamos animando la vida del creyente en este sentido? La Palabra de Dios ayuda a crecer en la fe.
Somos creyentes porque Dios actúa en la historia. Me encuentro con Dios aquí y ahora. Está en los momentos oscuros del pueblo de Israel. Es en nuestra propia historia donde nos confrontamos con Dios. No creemos por los milagros; creo en alguien que se ha hecho presente en mi historia.
Hay que dejar claro que la Biblia es un fenómeno literario. Hay que aplicar las técnicas de literatura. Tiene que haber un proceso en la lectura de la Biblia. Así, como se necesita conocimientos de lenguaje literario para leer obras como “El Quijote”, “Homero”, etc., hay que conocer el lenguaje literario con que fue escrito el texto sagrado para poder comprender su mensaje. Entonces, ¿qué podemos rescatar de los géneros literarios para la catequesis? Tenemos que saber qué texto necesita la persona en su vida. Hay que saber manejar el lenguaje bíblico para el momento catequético.
Surge la pregunta de cuál de los géneros literarios conviene trabajar en catequesis: histórico, legislativo, profético, sapiencial, apocalíptico, evangélico, epistolar. Hay que saber discernir esto porque la Palabra tiene que llegar a la realidad que está viviendo la persona. Hay que saber aprovechar también la riqueza de los salmos. Es una ayuda cuando no tenemos palabras para dirigirnos a Dios en esos momentos de sequedad o de pocas ganas. Todo estado de ánimo de la persona se puede dirigir a Dios.

Artículo anterior

Mi familia es un regalo de Dios

Siguiente artículo

Contra el amor a las riquezas