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Acción significativa de febrero

Nuestro pueblo es sin duda ninguna un pueblo alegre y festivo. Le gusta celebrar y fiestar, está siempre pronto a la diversión y el relajo. Pero la gente tiene quizás la idea de que la vida cristiana es incompatible con la fiesta y el gozo, de que la Iglesia rechaza y condena cualquier diversión.
No es verdad, y hay que explicarlo muy bien. El Evangelio es una buena noticia, y las buenas noticias siempre se celebran y producen alegría. En el corazón del mensaje de Jesús están las “bienaventuranzas”, las orientaciones para poder vivir bien y felices. Pablo exhortaba a la comunidad cristiana a la alegría: Alégrense siempre en el Señor, se lo repito, alégrense (Fil. 4,4). Los ritos y sacramentos de la Iglesia se llaman “celebraciones”…
¿Entonces? El problema está en entender lo que realmente es la fiesta y la alegría, su sentido humano y cristiano. Y no confundir alegría con borrachera o fiesta con desorden de todo tipo. Algo que por cierto también saben hacer muy bien los panameños.
La acción significativa de febrero, y no por casualidad este año coincide con los carnavales, es precisamente una invitación a no dañar la fiesta, ni deshumanizarla, ni vivirla de una forma indigna de un cristiano: “SOMOS UN PUEBLO ALEGRE Y FESTIVO, DIVIÉRTETE SANAMENTE”
Y el signo sugerido, sencillo como siempre, es dibujar en un volante o cartoncillo este mensaje con una carita alegre y ponerlo en público: en la puerta del templo, en las casas, escuelas o instituciones, al salir de la celebración del domingo, en las piqueras de buses…
Puede hacerse todo el mes y también al acercarse los carnavales. Sería una linda actividad para grupos juveniles y de pastoral familiar, ¿no? Pues ánimo y sean creativos.

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