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Entrevista
a:
Padre José Majadas, O.S.A.
Ex párroco de la parroquia San Juan Bautista de Chitré (1985-1993)
Responsable de la remodelación de la Catedral

Remodelación del templo: empeño de un
pueblo
separatas@panoramacatolico.com
Durante la gestión de los Padres Agustinos, al frente de la
Parroquia San Juan Bautista, la Catedral fue remodelada. ¿En qué año fue
y por qué?
Hay que señalar que la primera remodelación del templo parroquial la
ejecutó el P. Luis Arenaza. La segunda fue a la llegada del P. Francisco
Galende, O.S.A., como párroco de la Catedral San Juan Bautista en 1983.
Nada más llegar se percató de que cuando llovía, eran tantas las goteras
del templo Catedral que se recogía dentro de la iglesia casi tanto como
en la calle, por lo que consideró necesario un estudio de remodelación a
fondo del techo, y el resultado fue que había problemas muy serios en
todo el templo, inclusive el sistema eléctrico. El arquitecto Fabio
López presentó a mediados del año 1984 un proyecto de remodelación,
incluso del presbiterio y el retablo del templo. El Consejo Parroquial
estuvo de acuerdo, pero algunos chitreanos se opusieron tenazmente a los
cambios propuestos. Pero no fue hasta 1985, cuando fui nombrado párroco
que se empieza a ejecutar la remo-delación, tras la aprobación de
Monseñor José María Carrizo, Obispo de la Diócesis de Chitré. La
ejecución del proyecto duró varios años, y durante este tiempo, gracias
a la generosidad del pueblo chitreano, se realizaron con éxito
actividades de todo tipo para conseguir los fondos.
¿En qué consistieron los trabajos de remodelación?
Lo primero fue quitar el asbesto y poner los marcos de acero rígidos
exteriores, adosado a las paredes del templo. El techo sería de zinc,
pero en forma de teja para imitar el techo original. Al mismo tiempo se
trabajaría en la sustitución del pleybut del cielo raso por tablas de
caoba, como era el original; además sustituir las dos primeras filas de
columnas interiores que soportaban el cielo raso, por un marco de acero
rígido y dos columnas de acero, para poder ampliar el presbiterio. Con
el fin de ampliar la sacristía se derribaron dos retablos laterales de
cemento situados a los lados del presbiterio, y fueron sustituidos por
otros dos retablos de caoba, haciendo juego con el retablo central. El
trabajo encomendado era múltiple: La mesa del Altar Mayor, en madera de
caoba con tres escenas con Jesús y Juan Bautista. Se confeccionó el
Sagrario y la sillería con tallas de los 12 Apóstoles. El retablo
central fue restaurado en su totalidad. Un segundo momento en la
remodelación de la Catedral fue el cambio del piso que se encontraba muy
deteriorado. Se buscaron mármoles italianos para todo el presbiterio y
de granito pulido para el resto de la iglesia. Cuando depusieron los dos
marcos de acero rígido para sustituir las columnas del presbiterio y se
comprobó la hermosura de esa parte de la nave del templo sin columnas,
fue un clamor constante de los chitreanos católicos practicantes, pedir
que se sustituyeran todas las columnas de la nave por marcos de acero y
se diese más amplitud y visibilidad al templo. Mons. Carrizo accedió a
sustituir las pilastras de madera y solicitó, al mismo tiempo, hacer la
cripta. Él mismo costeó la cripta en su totalidad y dos marcos
interiores de acero, necesarios para quitar las columnas y sujetar el
cielo raso. Se remozaron las paredes exteriores del templo, tratando de
mantener su estilo semicolonial de cal-y-canto, y en el interior se
renovó en su totalidad la instalación eléctrica y el equipo y sistema de
sonido. Se dio nueva acometida de agua potable y aguas servidas. Y,
finalmente, se instaló la pila bautismal y el coro, más cerca del
presbiterio como pide la liturgia de la Iglesia.
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