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ENTREVISTA
Entrevista a Monseñor Oscar Mario Brown
Obispo de Santiago y responsable del Clero, Seminarios y Vocaciones de
la CEP

Mons. Oscar Mario Brown
Arranca Año Jubilar del sacerdocio
El Papa Benedicto XVI convocó un año jubilar
(2009-2010) dedicado a los sacerdotes católicos. ¿Por qué un Año
dedicado al Sacerdote?
El Santo Padre ha convocado un año jubilar dedicado al sacerdote, desde
el 9 de junio de 2009, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, hasta la
misma solemnidad en el 2010. De este modo, la Iglesia quiere conmemorar
el aniversario número 150 de la muerte del Santo Cura de Ars, san Juan
María Vianney, insigne modelo de pastores del rebaño de Cristo.
El Año sacerdotal será ocasión para volver a contemplar con estupor y
gratitud la institución del sacerdocio ministerial, inseparable de la
eucaristía, cumbre y fuente de vida para toda la Iglesia.
Será un año para ayudar a toda la Iglesia a redescubrir la belleza y la
importancia del sacerdocio jerárquico y de cada sacerdote. Laicos y
laicas, consagrados y consagradas, ministros laicales y ordenados, sanos
y enfermos y, de modo particular, los jóvenes, son invitados a admirar e
imitar el testimonio de un ideal sublime, vivido con generosidad,
pujanza e inquebrantable fidelidad.
A ello apunta el título elegido por el Santo Padre para este Año:
“Fidelidad de Cristo, Fidelidad del Sacerdote”. En él se recuerda el
primado absoluto de la gracia: “Dios nos manifestó su amor: envió a su
Hijo único al mundo para que tuviéramos vida por medio de él. Y este
amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él
nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por
nuestros pecados” (I Jn 4: 9-10).
De igual manera, se evoca la fidelidad y constancia del amor de Dios,
rico en misericordia (cf sal 136, Ef 2: 4-6), que no quiere la muerte
del pecador, sino que se convierta y viva (cf Ez 18:31-32).
Los ejemplos recientes y dolorosos de hermanos en el sacerdocio
ministerial infieles a la palabra empeñada, nos recuerdan que el
ministerio apostólico es un tesoro que llevamos en vasijas de barro (cf
2 Cor 4:7), y que la humana flaqueza necesita apoyarse en la roca firme
que es Cristo, piedra angular de la fidelidad humana (I Pt 2:1-10).
En definitiva, el Año Sacerdotal es ocasión propicia para profundizar en
la teología, espiritualidad y misión de los sacerdotes ministeriales,
que tendrán ocasión de renovar la conciencia de su propia identidad de
pastores según el corazón de Cristo, Cabeza y Esposo de la Iglesia.
Vivirán la caridad pastoral como un amor por Cristo y la grey que
trasciende todo otro amor humano (cf Jn 2 1:15-18). Pedirán con
insistencia al Señor de la mies que mande operarios a su mies.
¿Cuáles son las iniciativas puestas en marcha con motivo de este
año jubilar sacerdotal, a nivel universal y local?
Las iniciativas que se tomen durante el Año Sacerdotal apuntarán a
fortalecer en el sacerdote la propia identidad y una espiritualidad de
comunión afectiva y efectiva con el Santo Padre, el propio obispo, el
presbiterio, los consagrados y los laicos, sin descuidar la relación con
las otras religiones y los hombres y mujeres de buena voluntad. Se
espera que cada circunscripción eclesiástica, instituto y casa religiosa
tome sus propias iniciativas. A lo largo del año, la congregación para
el clero anunciará acontecimientos, y ofrecerá notas o escritos útiles
para asambleas, retiros espirituales, momento de oración, congresos y
otras iniciativas, a través de los medios de comunicación y, sobre todo,
su red ("http://www.clerus.org").
A nivel local, se iniciará el año con la tradicional jornada de
santificación sacerdotal, en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús,
el 19 de junio de 2009.
¿Qué actividades están directamente ligadas a los sacerdotes y a
los seminaristas?
Al anunciar el Año Sacerdotal, el Santo Padre ha destacado la urgencia
de recuperar la “conciencia que empuja a los sacerdotes a estar
presentes, identificables y reconocibles, ya sea por el juicio de fe,
por las virtudes personales, como también por el vestido en los ámbitos
de la cultura y de la caridad, desde siempre, en el corazón de la misión
de la Iglesia”. Como vemos, se exhorta al sacerdote a estar presente en
todos los espacios de la misión de la Iglesia, y a evangelizar a los no
evangelizados, a los indiferentes y a los cristianos nominales.
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