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El símbolo del gallo

¿Quién infundió
sabiduría al ibis y dio al gallo inteligencia?", exclama Job (Job 38,
36). En efecto, el gallo sabe distinguir el final de la noche y el
principio del día. Por su parte, el autor del tercer libro de Baruch
pensaba que era el fénix el que despertaba al gallo para que no faltase
a la cita del surgir del sol. En las tradiciones judía y cristiana la
expresión "al canto del gallo" significa "muy temprano".
El libro de los Proverbios (30, 29-31) contiene un juicio realista sobre
el gallo: "Hay tres seres de airoso andar y cuatro de hermoso caminar:
el león, el más fuerte de los animales que ante nada retrocede; el
gallo, que marcha gallardo entre las gallinas; el macho cabrío, que va
delante de la manada, y el rey, al frente de su pueblo". Los textos
rabínicos no vacilan en llamar al gallo "geber", macho. Estos mismos
textos hablan de la prohibición de criar gallos en Jerusalén. Parece que
esta ley estaba motivada por precauciones de orden de la pureza legal.
Por otra parte, sabemos por los evangelios que había gallos en
Jerusalén. Recordemos la triple negación de Pedro: "Y en aquel momento
cantó el gallo" (Jn 18, 27).
El gallo en la tradición cristiana se convierte en símbolo de la
resurrección, pues así como el gallo anuncia el nuevo día, de la misma
manera el cristiano espera la venida de Cristo. En la edad media el
gallo era símbolo del predicador, que despierta a los adormecidos. De
ahí que se vea presente el gallo en lo más alto de los campanarios y
espadañas.
Estudio Bíblico de
la Flagelación.
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