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Jerusalén, Ciudad Santa

 

  • Jerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo, habitada por los jebuseos antes de la llegada de las tribus hebreas a Canaán a principios del siglo XIII a. C. Fue la antigua capital del Reino de Israel y del Reino de Judá, y siglos más tarde del reino franco de Jerusalén. Es considerada una ciudad sagrada para tres de las mayores religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam.

Origen etimológico
El origen preciso del nombre hebreo (Yerushalayim) es incierto y los académicos ofrecen distintas interpretaciones. Algunos afirman que procede de las palabras hebreas yeru (casa) y shalem o shalom (paz), por lo que Jerusalén significaría literalmente «casa de la paz». Esto puede deberse a que generalmente es conocido como la tierra de Dios. Otra interpretación dice que podría hacer referencia a Salem, un antiguo nombre de la ciudad, que aparece en el Génesis.
También, es muy probable que el nombre venga del antiguo dios pagano de los pueblos que habitaban esa zona, Salem "dios del sol poniente", en donde Jeru-Salem significa "lugar del dios Salem". Luego de la conquista israelita este nombre perdió su significado original. En el siglo XIV a. C., cuando aparecieron en Canaán los hebreos, el nombre de Salem fue confundido por "Shalom", paz.
El nombre árabe es Al-Quds, que significa lo sagrado, o más raramente Bayt al-Maqdes, Casa de lo Sagrado. El Estado de Israel utiliza frecuentemente como denominación en árabe el nombre arcaico Urshalim, que no tiene uso en la lengua hablada y muy escaso en la escrita, o la forma mixta Urshalim Al-Quds.
El gentilicio en español del habitante de Jerusalén es jerosolimitano o hierosolimitano.
Pruebas cerámicas indican la ocupación de Ophel, dentro de lo que es actualmente Jerusalén, tan temprano como en la Edad de Cobre, cerca del cuarto milenio antes de Cristo, con evidencia de un asentamiento permanente en los primeros siglos de la Edad del Bronce temprana (c. 3000-2800 a. C.). Ann Killebrew demostró que Jerusalén era una ciudad grande y amurallada en las etapas MB IIB y IA IIC (entre 1800-1550 y 720-586 a. C.); durante la Edad de Bronce tardía y las edades IA I y IIA/B Jerusalén era un pueblo sin amurallar y relativamente insignificante.
Los escritos más tempranos que hacen referencia a la ciudad son los agrupados en los Textos de Execración de Berlín y Bruselas (c. siglo XIX a. C.), que se refieren a una ciudad llamada Roshlamem o Rosh-ramen, y en las Cartas de Amarna (c. siglo XIV a. C.). Yendo a Kathleen Kenyon, se cree que Jerusalén fue una ciudad fundada por un pueblo semítico occidental con asentamientos organizados alrededor del siglo XXVI a. C. De acuerdo a la tradición, Jerusalén fue fundada por Sem y Eber, ancestros de Abraham. El relato bíblico muestra a los jebuseos controlando la ciudad, habitando los terrenos cercanos a la ciudad actual hasta el siglo XI a. C., cuando David conquistó su ciudad, Jebús. Excavaciones recientes de la Gran estructura de Roca tienden a ser interpretadas por los arqueólogos como corroboraciones de los textos bíblicos.
En torno al año 1004 a. C., David, rey de Israel y de Judá, sacó de Jerusalén a los jebuseos por medio de un contingente enviado a través de un manantial subterráneo, y la convirtió en capital de su reino unificado. Su hijo Salomón construyó en pocos años el Templo de Jerusalén, destinado a contener el Arca de la Alianza y las Leyes que Yahvé otorgó a Moisés en dos tablas de piedra en el Monte Sinaí. Éste sería el único templo que permitiría la ley religiosa hebrea consagrado al culto yahvista, si bien parece que existió otro templo en la isla Elefantina, en el curso medio del río Nilo, fundado en torno al 650 a. C. por una comunidad judía emigrada antes del reinado de Josías (640-609 a. C.).
Tras la separación de Israel y Judá en el 922 a. C., Jerusalén pasó a ser la capital del reino de Judá. Tras diferentes avatares en su historia, en las que ejerció de capital del reino independiente de Judá, conoció posteriormente distintas etapas de dominación extranjera, primero bajo la influencia de los asirios, que sometieron al reino de Judá al pago de tributo, y luego directamente por los babilonios (597-546 a. C.) que toman la ciudad y la arrasan, destruyendo el Templo, en julio del 587 a. C.; después estuvo sometida a los persas (546-332 a. C.), los macedonios (332-312 a. C.) y por sus herederos los seléucidas (312-130 a. C.). Desde este momento, bajo el gobierno de los asmoneos conocería un periodo de relativa independencia, si bien sería conquistada, junto con todo el reino, por las tropas romanas de Pompeyo en el 64 a. C.
A partir del año 33 aproximadamente existió una iglesia cristiana creciente en Jerusalén, donde además se celebró el denominado Concilio de Jerusalén alrededor del año 49.
En el año 66 tuvo lugar una revuelta de los judíos que supuso el asedio y la toma de la ciudad por Tito en el año 70, junto con la segunda destrucción del Templo de Jerusalén. El proyecto de reconstrucción de Adriano como una ciudad completamente romana (Aelia Capitolina) supuso una nueva revuelta de los judíos entre los años 132 y 135, dando inicio así a la definitiva Diáspora judía.
Edad Media y Moderna
La ciudad permaneció bajo el control del Imperio Romano de Oriente hasta la expansión musulmana en el siglo VII, para después ser conquistada en 1099 por los ejércitos cristianos que promovieron las Cruzadas, creándose el Reino de Jerusalén. Tras el desastre en los Cuernos de Hattin (1187), Saladino tomó la ciudad nuevamente ese mismo año y, salvo un pequeño intervalo de nueva dominación cristiana entre 1228 y 1244, los cruzados no volvieron a tomar la ciudad.
Tras la dominación mameluca, los turcos otomanos se hicieron con su control a partir del año 1517. La muralla que hoy rodea la Ciudad Vieja fue construida a principios de este período por el sultán Suleimán el Magnífico.
Estas murallas cuentan con ocho puertas. Siete están abiertas y una permanece sellada. Las cuatro puertas principales: la Puerta de Yafo, de Damasco, de los Leones y la Puerta de Sión - fueron construidas de acuerdo a los cuatro puntos cardinales , y se dirigen hacia las principales ciudades del país.
La Puerta Dorada, la única que está sellada, es llamada en hebreo y árabe la "Puerta de la Misericordia". De acuerdo a la tradición judía, por esta puerta el Mesías entrará en Jerusalén.
Época Contemporánea
A mediados del siglo XIX Jerusalén comienza a expandirse fuera de las murallas. En la década de 1860 se fundaron los primeros barrios exteriores a las murallas, Mishkenot Shaananim y Imin Moshé, con la donación del filántropo Moisés Montefiori. Montefiori mandó construir en la zona siete molinos de viento —hoy en día quedan sólo dos—, para incentivar a los pobladores a salir de las murallas y sumarse a los nuevos barrios. Con la creación del movimiento sionista y las grandes olas inmigratorias de judíos que comenzaron a finales de siglo, Jerusalén se expandió aún más. En 1925 fue fundada la Universidad Hebrea de Jerusalén en el Monte Scopus, con la clase inaugural dictada en alemán por Albert Einstein.
En 1917 los ejércitos británicos desplegados en Egipto, liderados por el general Allenby, avanzaron por la costa oriental del mar Mediterráneo, tras vencer la fuerte resistencia turca en el marco de la Primera Guerra Mundial. Finalizada la contienda, la Sociedad de Naciones otorgó el territorio al Reino Unido en calidad de Mandato. Los británicos no pudieron calmar las crecientes hostilidades entre la población civil judía y árabe. Los grupos paramilitares judíos se opusieron al régimen británico, puesto que reclamaban un estado judío independiente y la libre entrada de refugiados judíos de Europa, perseguidos por la Alemania Nazi. La tensión entre británicos y judíos aumentó tras el final de la Segunda Guerra Mundial, al terminar la colaboración entre judíos y británicos en la lucha contra los nazis, y al agravarse las restricciones británicas a la inmigración judía, fijadas en el "Libro Blanco". En 1946, el grupo paramilitar Etzel, liderado por Menahem Beguin, explotó las oficinas británicas de la ciudad, en el Hotel Rey David, en uno de los mayores atentados ocurridos nunca en Palestina.
Los británicos se retiraron el 14 de mayo de 1948, si bien el territorio fue sometido previamente a una partición aprobada por la Asamblea General de la ONU, el 29 de noviembre de 1947, en la que se establecían dos estados, uno árabe y otro judío, quedando la ciudad de Jerusalén internacionalizada. La propuesta fue aprobada por las autoridades judías, pero rechazada por las autoridades árabes. La partición nunca se llevó a cabo a efectos reales debido a la confrontación civil que se producía en esos momentos, así como a la posterior Guerra de Independencia de Israel (1948), durante la cual Jerusalén fue sometida a un intenso asedio por parte de las tropas árabes. La ciudad quedó dividida en dos: la parte oeste quedó del lado israelí, mientras que la parte este quedó en manos de Jordania, incluyendo la Ciudad Vieja, pero con excepción de un enclave israelí en el Monte Scopus, donde se encontraba la Universidad Hebrea y el Hospital Hadasa, instituciones que suspendieron sus actividades en esa zona hasta después de la Guerra de los Seis Días.
El esfuerzo militar que permitió mantener abierto el camino entre Tel Aviv y Jerusalén, para evitar que los barrios judíos de la ciudad cayeran en manos jordanas, llevó varios meses de intensas luchas, y fue uno de los que más vidas les costó a Israel en toda su historia.
La resolución 303 de la Asamblea General de la ONU, del 9 de diciembre de 1949, establece que: «La ciudad de Jerusalén se establecerá como un corpus separatum bajo un régimen internacional especial y será administrada por las Naciones Unidas».
Esta resolución es la misma que indica la partición del mandato británico en dos Estados, uno judío y otro árabe. David Ben Gurión, entonces líder de la comunidad judía y luego primer ministro de Israel, aceptó la propuesta, pero fue rechazada tanto por los palestinos como por los países árabes circundantes, dando origen a la Guerra de Independencia, que dejó a la ciudad separada, hasta su reunificación tras la Guerra de los Seis Días. En el año 2000, Yaser Arafat rechazó una propuesta de paz del Primer Ministro Ehud Barak que incluía dejar bajo soberanía palestina los barrios árabes de la ciudad conquistados en dicha guerra.
En Jerusalén Este se encuentra la Ciudad Vieja, con los principales lugares religiosos del cristianismo y el judaísmo —la Iglesia del Santo Sepulcro de los cristianos y el Muro de los Lamentos, único resto del Segundo Templo de Jerusalén de los judíos—, y el Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas, lugar también sagrado para los musulmanes, situada tras el muro, en el lugar donde antes se alzara el Templo, con la Cúpula de la Roca como uno de los lugares destacados de la religión islámica, por ser considerado el lugar desde el cual Mahoma ascendió al cielo.
La Ciudad Vieja está dividida en cuatro barrios, de mayor a menor: el barrio árabe, el barrio judío, el barrio cristiano, y el barrio armenio; el barrio judío fue expandido a partir de 1967.
En 1948, antes de la creación del Estado de Israel, la Ciudad Nueva tenía una extensión de 19,3 km², frente a 0,8 km² de la Ciudad Vieja. La propiedad árabe en ella era del 40%, la judía del 26,12% y las comunidades cristianas del 12,86%. Las propiedades del gobierno y la municipalidad eran del 2,9%, el resto (17,12%) correspondía a calles, carreteras y vías férreas. Como resultado del armisticio que siguió a la guerra de 1948, el 84% de la ciudad moderna pasó a ser parte del estado de Israel. En esos poco más de 16 km², la propiedad árabe era del 33,69% frente al 30% de propiedad judía.
Desde 1967, la nueva municipalidad surgida tras la Guerra de los Seis Días extendió los límites de la ciudad mediante la anexión de tierras de propiedad árabe del resto de Cisjordania.
Hoy la ciudad alberga a casi medio millón de habitantes judíos, de los cuales 180.000 son colonos en los asentamientos de Jerusalén Este. Los habitantes palestinos de la ciudad suman 200.000 y, a pesar del elevado nivel de vida, en comparación con aquellos que viven en territorio dominado por la Autoridad Nacional Palestina, se niegan en su gran mayoría a aceptar la ciudadanía israelí, como acto simbólico que indica el rechazo a aceptar la soberanía israelí en la ciudad.
El estatus de Jerusalén sigue siendo uno de los puntos clave del conflicto palestino-israelí.

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