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Una teoría contra
otra, sin visos de resolución
Restos animales en cueva de Qumrán refuerzan polémica sobre los esenios
El reciente
hallazgo de huesos animales en Qumrán, en cuyas cuevas fueron
descubiertos los Rollos del Mar Muerto, ha relanzado la polémica en
torno a la autoría de esos documentos, tan sólo unas semanas después de
que dos arqueólogos pusieran en tela de juicio el ascetismo de los
esenios.
Un equipo de arqueólogos y expertos encabezado por Randal Price, de la
Universidad de Trinity, de Nueva México, informó que los restos
pertenecerían a los animales cuya piel sirvió a los escribas que
difundieron la versión más antigua conocida de la Biblia, exhibidas en
el Santuario del Libro. Estos hallazgos siguen a los de costosos
utensilios, frascos de perfumes y cristales, encontrados por dos
arqueólogos israelíes, quienes hace sólo unas semanas aseguraron que en
Qumrán residió una comunidad judía "normal", y que los Rollos del Mar
Muerto no fueron obra de los esenios. Según esta teoría revisionista,
los documentos fueron traídos a Qumrán en medio de la revuelta judía
contra los romanos en el siglo I, y fueron escritos en otros lugares.
Pero Price y organizaciones cristianas de Estados Unidos –que patrocinan
sus excavaciones– sostienen que en ese lugar del desierto bíblico de
Judea sí vivieron los esenios, respaldando la teoría del "consenso" que
les atribuye los insólitos documentos. Price, asistido por un arqueólogo
de la Universidad Hebrea de Jerusalén, afirmó en una rueda de prensa que
el yacimiento de restos de animales "no es algo común", y que hay
descubrimientos muy importantes no analizados ni dados a publicar.
Según el arqueólogo israelí que acompaña a Price desde el 2002, "aunque
no hubieron residido los esenios, puede ser que vivieran en este lugar
los miembros de otra secta" que sí pudo escribir los "Rollos". El
arqueólogo estadounidense asegura que descubrirán finalmente las pruebas
de que los más de 600 fragmentos fueron escritos en Qumrán, lo que hasta
la fecha no ha sido probado fehacientemente. "Qumrán es un lugar santo y
prueba contundente de las palabras de Dios, y por esto tiene tanta
importancia para nosotros", dijo Gary Colt, representante de las
organizaciones cristianas que financian las excavaciones, y prometió
difundir su resultado "cualquiera sea". Según Price, los huesos fueron
hallados debajo de los pisos de casas descubiertas en Qumrán, lo que
podría ser indicio de algún culto de sus antiguos moradores.
Revista “Tierra
Santa”
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