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La palabra: "pecado"
Gustavo Aguilera
"El pecado no existe. Es un invento para que nos portemos bien". Eso es
lo que se suele decir. Pero, por desgracia, es obvio que en el corazón
de los hombres hay algo oscuro, algo que no funciona como debiera y que
le lleva a cometer errores y atropellos. Algo real.
Por ejemplo, hace poco salió en un periódico que dos jóvenes asesinaron
a navajazos a un taxista que se resistió a entregarles su dinero, ganado
con el esfuerzo de todo el día. Esto está mal, llamémoslo o no "pecado".
No podemos olvidar también las dolorosas experiencias de los secuestros,
que muchas veces suelen acabar en una verdadera tragedia: encontrarse
con la víctima asesinada, mientras los criminales desaparecen en el
anonimato, llevándose el rescate en el bolsillo.
Pero hay acciones con una finalidad más torcida. Me refiero a los
asesinatos de gente inocente, asesinatos directos, a sangre fría, sin
explicaciones. Atentados terroristas donde hacen volar un automóvil para
protestar sin importar las vidas que se pueden perder. ¿Cuántas personas
han terminado con su sangre vertida en el asiento de su auto o en el
sucio asfalto?
Sin embrago, no sólo existe la maldad que se ve, sino también hay la
maldad interior, que no llega a segar la vida, pero que hiere el alma
del hombre.
La envidia, el egoísmo, la corrupción, la infidelidad y la ambición son
ejemplos de situaciones que se viven a diario.
Simplemente hay que mirarse uno mismo con sinceridad para descubrir
cosas que no nos gustan. Lo triste es que generalmente uno es bueno para
descubrir cosas que no gustan de los demás, y nos volvemos ciegos ante
los defectos o errores propios.
A pesar de que tenemos todos estos datos reales, con los que nos
codeamos día a día, para muchos hablar de pecado está prohibido. El que
habla de él, está condenado automáticamente a la burla y la crítica.
La razón es muy simple: si eliminamos la palabra pecado, se puede andar
más tranquilos, sin verse obligado a cambiar de vida. Esa actitud se
parece a la de aquel enfermo de cáncer que borra de su diagnóstico la
palabra "cáncer", creyendo con eso eliminar sus tumores como por arte de
magia.
En esta cuaresma, época especial de arrepentimiento, analicemos con
sinceridad y humildad nuestras actitudes, para así proponernos nunca más
pecar.
(vivelasemanasanta.com)
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