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El primer anuncio en la vida ordinaria de las comunidades parroquiales

Si se pudiera conocer de alguna forma la madurez de fe de los feligreses de una parroquia, tal vez, nos llevaríamos muchas sorpresas. Por eso, el primer anuncio también es necesario para aquellas personas que vienen regularmente a la Iglesia. Todavía falta en algunas de ellas esa experiencia de encuentro con Cristo que les lleve a una opción de vida más comprometida y también a un proceso de conversión personal. Se piensa que con solo asistir a la misa o bautizar al niño ya se es buen cristiano. Estamos pensando en los de afuera cuando a lo mejor, debemos comenzar con el primer anuncio por los que estamos adentro y, de esta forma, en algún momento, salir a evangelizar a los de afuera.
Las obras de caridad que realiza la Iglesia representa un marco importante para el primer anuncio porque como dice el refrán: “obras son amores y no buenas razones”. La Iglesia da un testimonio auténtico ante la sociedad en las obras a favor de los más necesitados. No importa quien quiera sumarse y ayudar, es el momento para que ellos tengan una experiencia que les cuestione su vida y tomen las decisiones que sean necesarias para construir su futuro. Se pudiera aprovechar para hablarles del sentido por el cual la Iglesia hace esto, haciendo referencia a Jesucristo.
Los colegios representan también un ámbito que hay que saber aprovechar. Los alumnos viven una situación familiar muy particular, el anuncio del Evangelio puede ayudarles a ver la vida de manera diferente y que se den cuenta que hay alguien que les ama. Aunque no se vea nada hay que confiar en que la semilla de la Palabra sembrada en sus corazones en el momento oportuno ayudará a sanar heridas e iluminar su caminar de cada día.
Los medios de comunicación también hay que saber aprovecharlos. Hay que ser fermento en medio de la masa, en este caso, el evangelio en el mundo de internet, televisión o la radio; tan impregnados de hedonismo y materialismo. La radio llega a muchas personas, sobretodo, a áreas de difícil acceso. Es una gran oportunidad para que el evangelio llegue a los más necesitados de Dios. No somos profesionales de la comunicación, por eso, se hace necesario, formación en lo que se refiere al manejo de los medios de comunicación.

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