EspiritualidadPlan Pastoral

Plan pastoral, clave para la JMJ

El tiempo pasa, y se va acercando la fecha de la próxima Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, lo que supone un compromiso y un arduo trabajo en los diversos aspectos sociales, económicos, políticos y logísticos de la organización de la JMJ. Pero sin olvidar lo que es más importante: centrarnos en el carácter evangelizador y pastoral de la JMJ, cuidar el aspecto eclesial del proceso, la preparación desde la perspectiva de la fe, para privilegiar la preparación espiritual que Francisco pidió a la Iglesia panameña.

Y aquí entra de lleno el tema del Plan pastoral, el recorrido de nuestras comunidades durante los últimos años, que sin duda servirá para fortalecer y enriquecer la misma preparación y celebración de la JMJ, así como ésta a su vez revitalizará e impulsará la puesta en práctica del plan.

Las estructuras que exige el Plan pastoral (sectorización, red de mensajeros, cartas-mensaje,  equipos de animación pastoral…) pueden ser básicas a la hora de establecer comunicaciones y multiplicar el número de animadores y voluntarios.

Ser una Iglesia que camina en la esperanza, madurar en la espiritualidad de comunión y hacer realidad la pastoral de conjunto, serán elementos fundamentales de la vida de la Arquidiócesis durante los próximos años, y también  sin duda del proceso de preparación de la JMJ, de acuerdo con las metas señaladas para cada año y según las adecuadas acciones significativas, que ya desde antes de la Jornada están inspiradas en los cuatro ejes temáticos de su marco geológico y pastoral: Los jóvenes, María, la ecología y la Iglesia.

Este es, por eso, el momento oportuno para dirigir de nuevo nuestra mirada a la Iglesia que soñamos y queremos construir, según el “modelo ideal”, que desde su idea y comienza identificándonos como EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA ARQUIDIÓCESIS DE PANAMÁ.  La Arquidiócesis de Panamá es una IGLESIA LOCAL. No es simplemente una “parte” de la Iglesia, es la Iglesia que está presente en este lugar (la Arquidiócesis panameña o cualquiera de las otras diócesis). Somos nosotros, el pueblo de Dios, la comunidad de todos los que estamos unidos en “una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre”, los hombres y mujeres que, siguiendo a Jesús y con la fuerza del Espíritu, peregrinamos, recorremos juntos el camino y la aventura de la vida cristiana.

Dimensiones

El plan pastoral nos invita así a tener muy en cuenta dos dimensiones fundamentales de la Iglesia local como comunidad cristiana: La dimensión COMUNITARIA, el sentido de pueblo, de familia, de comunidad. Frente al individualismo que aísla, la masificación que manipula o la soledad que empobrece, estamos llamados a vivir en comunión, compartiendo la fe y la vida, como cuerpo de Cristo, unidos en el Señor, dando testimonio de amor y fraternidad. Las estructuras, las leyes o los ritos pueden ayudarnos a vivir, celebrar y anunciar así nuestra fe, pero lo importante serán siempre las relaciones humanas; y la clave de las mismas será siempre el amor que nos hace hermanos, al estilo de la primera comunidad cristiana de Jerusalén.

La condición PEREGRINANTE de la vida cristiana, que nos llena de esperanza y nos da la fuerza del Espíritu para caminar la aventura de la fe, que comenzó con nuestro bautismo, continúa cada día en las manos del Señor y siguiendo su llamado, nos conduce al encuentro con el Resucitado en la vida eterna. Porque ya estamos salvados, pero todavía sufrimos y luchamos para llegar a la plenitud de la salvación.

 

Un pueblo, una Iglesia y unas comunidades así, “peregrinas”, serán capaces desde luego de ofrecer la acogida ideal a la multitud de peregrinos de otras culturas, razas y religiones que llegarán a Panamá el 2019.

Artículo anterior

Nueva Cuasi Parroquia

Siguiente artículo

La alegría de dejarse cautivar por Cristo: objetivo de la catequesis