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Mi Adulto Mayor
Edilberto Arracera
Los cambios tecnológicos se dan a nivel mundial, a cada minuto, a cada
segundo y nuestro querido Panamá no escapa a esta realidad. Invertimos
el mayor de nuestro tiempo en los amigos, en el chat o en viajes. Pero,
¿cuándo fue la última vez que nos olvidamos de este avance tecnológico y
nos sentamos con ese padre, ese abuelo, con ese adulto mayor,
simplemente a conversar a la sombra de un hermoso árbol? ¿Recuerda Usted
la última vez que le dio un abrazo a esa persona y le dijo te amo?
En nuestra sociedad se da mucho el hecho de que, los hijos y nietos
viven en casa de los abuelos y padres, y en la mayoría de los casos
tratamos a nuestros viejitos como algo obsoleto o como un simple trapo
viejo que no vale la pena ser recordado.
Olvidamos totalmente que, para nosotros llegar a ese sitial altamente
tecnológico del que gozamos, fue solamente a través de ese esfuerzo que
hicieron nuestros antecesores para que fuésemos mejores que ellos.
Hay cantidades de padres, abuelos y bisabuelos, que aún estando en su
propia casa; no se atreven a opinar en relación con algo que ellos
catalogan que está mal, tan solo por el hecho, de que, lo que reciben a
cambio son, malas caras, regaños o tranquilamente los ignoramos. Esto se
da porque le han tomado temor a las represalias que puedan tomar estos
hijos, nietos y bisnietos.
Tenemos que respetar la autoridad de los adultos mayores, que no sientan
que el hecho de llegar a una edad adulta significa olvido total, tenemos
que hacer que se sientan útiles, amados y querido por toda la familia.
La verdad es que nos enojamos cuando hijos y nietos tenemos que
acompañar a padres y abuelos a la clínica o cualesquier otra parte, y
aún más vergüenza sentimos si de repente algún compañero de escuela nos
comenta: "oye Juan, ¿esa que estaba contigo en el centro comercial es tu
abuelita?”
En otras civilizaciones los adultos mayores gozan de mucho respeto, la
ancianidad representa, esfuerzo, sabiduría, conocimiento, perseverancia.
Cosas esta que van ligadas a un gran amor de Dios. Ese anciano es tu
reflejo, sino lo amas, no te amas a ti mismo.
Hagamos sentir a nuestro a nuestro adulto mayor que los esfuerzos por él
realizados a través de la vida, no fueron inútiles, puedan sentir y
decir con orgullo a todo el mundo: ¡mi familia me ama! Hoy, apenas
llegues a casa, dale a ese lindo adulto mayor un abrazo grande y dile te
quiero mucho. Esa persona no quiere regalos caros, lo único que desea es
sentirse amado de ti. Dios te ha dado el permiso de tenerlo cerca,
aprovecha la oportunidad.
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