|
Llamada de los obispos

P. Rolando Aparicio
Los Obispos panameños, al terminar su primera Asamblea ordinaria, emiten
un comunicado, en el cual abordan, algunos, de los más importantes temas
de la realidad nacional. Por supuesto que la política, vuelve a llamar
la atención de los prelados. La frase que más ha hecho eco, en la
opinión pública, ha sido: “la democracia panameña aún no está a salvo de
un escenario de regresión autoritaria, aun por la vía electoral.” Sin
embargo, no es la primera vez que los Obispos advierten, sobre la
precariedad de la situación política en nuestro país. La llamada de los
obispos, ahora, es a tener cuidado con una regresión: volver atrás,
repetir los errores del pasado, tropezarnos con la misma piedra.
Pero, ¿cómo no dejarse seducir por el poder cuando las mismas leyes,
permiten al principal protagonista del gobierno, decidir sobre los otros
órganos del Estado? Quien preside la República, tiene potestad para
disponer, quienes forman parte del Órgano Judicial, y si logra, que su
partido tenga mayoría en la Asamblea de diputados, mantiene el control
de las leyes que se aprueban. No nos engañemos, así ha sido y, así será
mientras no tengamos mecanismos que garanticen la participación
ciudadana, en estas decisiones. Esta participación, no se debe entender,
como se ha querido expresar: “la sociedad civil y sus múltiples sectores
organizados, lo que buscan es “co-gobernar”. En nuestro país, a los
políticos les está costando entender, que la democracia implica
participación ciudadana.
Los Obispos, nos dan una palabra, capaz de suscitar el diálogo y el
cruce de opiniones. Una palabra de advertencia, para: “reorientar el
modo de entender y rehacer política”. Hay que reorientar: cuando nos
hemos extraviado, cuando las cosas no salen como deberían, cuando no lo
estamos haciendo bien. Lo expresado por los obispos, se sustenta en la
integridad de sus posturas ante coyunturas nacionales. Saber distinguir
en la sociedad posiciones partidistas o intereses sectoriales, hace que
el mensaje de la Iglesia, sea creíble.
Una vez culminada la reunión de los obispos, se inició una Asamblea
Nacional de Pastoral, en la cual participaron, además de los pastores,
un grupo de más de cien laicos, de todas las regiones del país. En su
mensaje final, clero y fieles han dicho: “La Iglesia no es experta en
temas técnicos o sociopolíticos, pero, como Jesús, vive cercana y atenta
a la realidad social y las cotidianas alegrías y sufrimientos del
pueblo”. “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy” (Hechos
3,6), dijeron los Apóstoles al mendigo de Jerusalén que les pidió ayuda.
“Urge involucrar a todos los panameños en la generación y distribución
de la riqueza; modernizar nuestra educación; hacer que nuestra
democracia sea más participativa; fortalecer la familia "santuario de la
vida, casa y escuela de comunión, formadora de personas y promotora de
justicia"; asegurar la separación e independencia de los poderes del
Estado, a la vez propiciar una corresponsable descentralización del
mismo; deponer los intereses partidistas, gremiales y clasistas en favor
del bien común; propiciar la transparencia y rendición de cuentas, tanto
en el ámbito público como en el privado; cuidar nuestro patrimonio
histórico, cultural y ambiental; poner los medios de comunicación social
al servicio de una cultura de paz mediante la promoción de la verdad y
la justicia.”
Este párrafo es una radiografía del malestar en nuestra sociedad. Querer
reorientar, el rumbo de la democracia implica escuchar a todos los
ciudadanos que componen el país. Gobernar consultando, para decidir lo
mejor. Las decisiones más conflictivas del gobierno actual, han tenido
que ver con intenciones legislativas, auspiciadas por el ejecutivo, con
un marcado corte autoritario.
La Iglesia Católica, a través de la Comisión de Justicia y Paz,
participa en todos los foros y mesas que buscan consenso, en temas que
afectan la vida de todos los panameños. Una de estas últimas mesas de
diálogo, se conformó para propiciar reformas electorales. Dicen los
obispos: “creemos que ese consenso expresa la voluntad soberana de un
pueblo que quiere perfeccionar su democracia”. Al parecer, la lentitud
de los Honorables Diputados, manifiesta poco interés en aprobar, tal
como fue consensuado, el plan de reformas.
|
Defensores y
promotores de justicia

En su
mensaje los obispos advierten: “La Iglesia Católica
portadora del Mensaje de Jesucristo, nuestro liberador y
salvador, nos llama a ser mensajeros y sembradores de
esperanza en medio de las dificultades y angustias
presentes; así como defensores y promotores de la justicia y
del bien común, y anunciadores y constructores de la
civilización del amor, enraizada en el de Dios Padre”.
Otro extracto del mensaje indica que “urge involucrar a
todos los panameños en la generación y distribución de la
riqueza; modernizar nuestra educación; hacer que nuestra
democracia sea más participativa; fortalecer la familia
"santuario de la vida, casa y escuela de comunión, formadora
de personas y promotora de justicia"; asegurar la separación
e independencia de los poderes del Estado, a la vez que
propiciar una corresponsable descentralización del mismo;
deponer los intereses partidistas, gremiales y clasistas en
favor del bien común; propiciar la transparencia y rendición
de cuentas, tanto en el ámbito público como en el privado;
cuidar nuestro patrimonio histórico, cultural y ambiental;
poner los medios de comunicación social al servicio de una
cultura de paz mediante la promoción de la verdad y la
justicia. |
Volver |