|
Siete años y un sueño
Claudio de Castro
Hace siete años, en un día como hoy, mi esposa Vida y yo nos levantamos
muy temprano. Nos dirigimos emocionados a la Iglesia del Carmen.
Teníamos un propósito: visitar a la Virgen en su día.
Llevábamos en nuestras manos un pequeño manifiesto y un sueño. Juntos,
leímos aquella carta. Le contamos a la Virgen nuestro anhelo de fundar
una editorial Católica, Ediciones Anab. Queríamos llevar esperanza,
animar al desanimado, y mostrar que era posible la santidad. Teníamos
grabadas en nuestras almas aquellas palabras de san Josemaría: “Soñad y
os quedareis cortos”.
En esos días sabíamos muy poco del tema. La pensamos como una editorial
familiar. Los libros los armaríamos en casa, artesanalmente. Escribimos
cuatro libros, los publicamos y arrancamos. Suponía que todo saldría de
maravilla, el éxito instantáneo, pero no fue así. Tuvimos muchas
dificultades.
A menudo me preguntaba si me había equivocado.
Un día mi hermano me dijo: “Lo que ocurre es que no sabes vender”. Y me
enseñó. Luego aprendí a usar programas de diseño gráfico y a diagramar
los libros. Con el tiempo las cosas fueron mejorando.
Lo más importante, lo aprendí en el camino: “Tendría que confiar en
Dios”. Y es que un apostolado sin oración y confianza, es inútil.
Comprendí que mi mayor dificultad no eran las ventas bajas, o los libros
poco llamativos. Mi problema era que no confiaba lo suficiente. Tendría
que aprender a confiar.
De esto se encargó el buen Dios. Y lo hizo de una forma sorprendente.
Empezó de esta manera: Necesitaba una suma elevada de dinero para unas
portadas y no la tenía. Se me ocurrió visitar a Jesús en el Sagrario. Le
dije: “Yo hice mi parte. Si quieres que se publiquen los libros, debes
hacer algo”.
Me quedé un rato rezando y me marché. A los días me escribe una
editorial de Brasil. Querían publicar mi libro: “El Camino del Perdón”,
en portugués. “Se nos hace difícil enviarle los derechos de autor poco a
poco", me dijeron, "pero si usted lo permite, se lo enviaremos todo
mañana”. ¡Era la suma exacta que necesitaba! ¡Apenas podía creerlo!
Recibí el dinero y corrí a pagar las portadas.
Desde ese momento, casi a diario, tengo vivencias con el buen Dios. Las
anoto, al igual que las de muchos otros que viven en Su presencia y no
se cambian por nadie. Con estas anécdotas escribo los libros, que no han
dejado de salir. La mayoría con más de diez, o quince ediciones.
Nuestra misión es: “Llevar esperanza”.
Nuestro lema: “Un libro, un alma”.
Y nuestra meta: “un millón de libros”.
A siete años de aquel día ya no me cuestiono si podremos llegar.
Sencillamente sigo el consejo de san Benito: "Trabaja y reza". Tengo la
certeza de que, con tus oraciones y tu apoyo, este sueño se hará
realidad.
Puedes visitarnos en esta dirección:
www.edicionesanab.trimilenio.net.
Volver |