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Enrique Shaw, un empresario con sangre obrera
“El obrero quiere ser
apreciado, desea que se le consulte y no ser un ciego ejecutor de
órdenes”
Difícil coherencia
En este sentido Luis Riva, Presidente y Director Ejecutivo del Grupo
Managers y Presidente de Great Place to Work en Argentina, señala que
“ser empresario y ser cristiano simultáneamente y hacerlo de una forma
coherente no es fácil”. Buen conocedor de la trayectoria de Enrique
Shaw, resalta de él “el testimonio personal que nos dejó de cómo se
puede ser empresario en el sentido cabal del término”.
Riva, ingeniero industrial, curtido en un montón de contextos
empresariales, destaca de Shaw el hecho de que las personas fue-ran el
centro de su pensamiento en la gestión empresarial. “Creo que Enrique
–dice– tenía una visión y un respeto por la persona, por el hombre,
espectacular. Tal como queda recogido en sus famosas libretitas”.
Efectivamente, Shaw escribía muchos de sus pensamientos en pequeños
cuadernos. Ellos podemos leer reflexiones como que “debe evitarse la
mecanización del trabajo. No debe existir esa situación humillante de
los obreros que ignoran para qué trabajan”. En otra de sus meditaciones
escribía: “el obrero quiere ser apreciado, desea que se le consulte y no
ser un ciego ejecutor de órdenes”. También consideraba que “el
empresario debe sembrar esperanzan sin dejar de ver la realidad. Tiene
que ser puente entre quienes conocen el problema patronal y el obrero
que sólo piensa en su problema individual e inmediato”. Estos tres
pequeños ejemplos, que van más allá de la teoría, son para Riva el
reflejo de que “Enrique Shaw ejerció un liderazgo muy importante”.
Conocedor a fondo de la realidad empresarial y sobre la responsabilidad
social, Riva asegura que “hay empresas que son muy responsables
socialmente en algunos aspectos, pero hay otras que no lo son. También
las hay que se mueven un poco por la moda o por la imagen. Por eso creo
que todavía falta muchísimo por hacer”. Pese a esta sentencia no quiere
ser derrotista, por eso a continuación añade que “cualquier empresa con
pensamiento cristiano se da cuenta que la lucha por el talento, por las
mejores personas, tal como proponía Juan Pablo II en la Centesimus annus,
es importante. Las empresas compiten por tener mejores personas y esa
competencia genera mejores condiciones de trabajo”.
Luis Riva, después de una larga conversación termina señalando su
convencimiento de que ser empresario es un don de Dios y por lo tanto
“nos genera una obligación para con todos los que están alrededor
nuestro, en coherencia con los valores que nos da el evangelio y el
pensamiento cristiano”.
Trabajar con las personas por encima de cualquier otra cosa
La Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) fue fundada
en 1952 por una serie de empresarios, entre ellos Enrique Shaw,
vinculados a la Acción Católica argentina. Shaw fue el primer presidente
de esta entidad que agrupa a los dirigentes de empresas que se rigen por
los valores cristianos y que tienen un compromiso social al servicio del
bien común.
LA ACDE es una asociación de personas y no de empresas. En la actualidad
agrupa un millar de socios, con un objetivo común: tratar de vivir de
manera coherente la vocación emprendedora y la fe cristiana. La ACDE se
marca como misión colaborar con los dirigentes para desarrollar culturas
empresariales basadas en el respeto, la participación y la promoción de
las personas. También promueve la aplicación de la Doctrina Social de la
Iglesia en la sociedad. Asimismo, la organización ha firmado el Pacto
Global en Argentina con el objetivo de salvaguardar un crecimiento
económico sostenible en el contexto de la globalización, mediante la
promoción de una serie de valores que se agrupan en tres grandes
ámbitos: los derechos humanos, el área laboral y el medio ambiente.
Dentro de la ACDE existe lo que se denomina Grupo Joven, compuesto por
unos 80 socios, todos ellos menores de 31 años, y otros tantos en torno
a los 35 años. El Grupo, que participa en el consejo directivo de la
asociación, así como en su mesa ejecutiva, promueve acciones sociales
tanto dentro como fuera de la organización. Este año están trabajando
con entidades de otros sectores, como el político y el sindical, para
construir relaciones de confianza “ya que en los próximos 20 ó 30 años
vamos a ser nosotros los que tomemos las decisiones en todos los ámbitos
de nuestro país”, nos señala la Presidenta, Rosario González. Esta
joven, que ahora trabaja en una ONG, ve con optimismo el futuro de ACDE,
“porque está teniendo una importante presencia pública y, aunque su
influencia es todavía incipiente, puede acompañar las reivindicaciones
de otras organizaciones sociales, manteniendo la esencia de la
asociación”.
El actual presidente de la ACDE, Adolfo Ablático, afirma que se hizo
socio –hace 25 años- no necesariamente por Enrique Shaw, “porque la
verdad es que no le conocía”, sino por los valores que defendía. Pero
después de un cuarto de siglo reconoce que Shaw “se convirtió en una luz
importante, no sólo para los socios, sino que sus valores han
transcendido a la sociedad argentina”. Destaca que lo más importante que
hizo Enrique Shaw fue “demostrar sus ideas a través de los hechos”.
Como se ha señalado anteriormente, la ACDE tiene mil socios, “entre los
que hay un buen puñado de los señores que manejan las más importantes
empresas de Argentina”, apunta Ablático. Esta cercanía al ‘poder’
empresarial no le hace olvidar a los jóvenes, que al fin y al cabo “son
los que van a dominar y van a actuar en pocos años. En ellos ponemos la
esperanza de que puedan efectuar un cambio en nuestro mundo”.
Pensando en el futuro, Adolfo Ablático indica que los principales retos
son “conseguir que la clase dirigente argentina se junte para dialogar
sobre la idea de país que todos queremos”. Y en segundo se va poner en
marcha una actividad de índole espiritual y personal, que se llama
‘Misión empresarial 2010’, con la que se pretende analizar el
posicionamiento de cada uno ante el plan de Dios.
Además de esto, el Asesor Doctrinal de la ACDE, padre Alejandro
Llorente, quiere resaltar el papel de la ACDE en la causa de
canonización de Enrique Shaw, ya que “creo que es la única asociación
civil que ha promovido una causa en Roma, cosa que normalmente hace una
diócesis o una congregación religiosa. La ACDE siempre ha trabajado
independientemente de la Iglesia, aunque ha trabajado en comunión con
ella”.
Hay que recordar que una de las misiones fundamentales de la ACDE es
colaborar con los empresarios en aplicar la Doctrina Social de la
Iglesia, como indica Eduardo Aceiro, director de la revista Empresa
publicado por ACDE, y Gerente General de PM, una compañía que se dedica
a la fabricación de papeles especiales.
(Fin de la cuarta parte)
ALBA/ del Tercer Milenio. Dossier
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