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Al rescate de los abuelos

Algunos cambios sociales y las condiciones actuales de vida han
limitado la función de los abuelos dentro de la familia. Bryce J.
Christensen examina esta nueva situación en un estudio publicado en "The
Family in America". A la vez, explica el importante papel que los
abuelos tienen en la vida de los niños. Ofrecemos un resumen de este
trabajo.

Los abuelos ocupan un lugar destacado en la vida de
los niños. Según el psiquiatra infantil Kornhaber, "para un niño, sólo
los padres están por encima de los abuelos en la jerarquía del afecto".
Los abuelos son como "libros vivientes y archivos de la familia", dice
Kornhaber. Transmiten experiencia a sus nietos y les inculcan valores.
Esta función es especialmente importante en la actualidad, ya que, al
pertenecer a una generación en que había menos divorcios y más familias
numerosas, los abuelos están en condiciones de "ayudar a los padres y a
los nietos a comprender principios hoy olvidados con demasiada
frecuencia, y sin embargo esenciales para una buena vida familiar.
Por desgracia, las nuevas tendencias sociales y familiares privan a
muchos niños de los abuelos. En primer lugar, a causa de la brusca caída
de la fertilidad, un gran número de personas mayores tienen pocos nietos
o ninguno. El problema se complica con el divorcio. Cuando los padres se
separan, los niños pierden dos abuelos, generalmente paternos, ya que
suele ser la madre la que se queda con los hijos. Los abuelos maternos
muchas veces han de llenar el vacío creado por la desaparición del padre
al producirse el divorcio. Cuando unos abuelos ejercen las funciones que
normalmente corresponden al padre, se crea una situación ambigua.
Un síntoma más de la actual patología familiar son los nacimientos
ilegítimos. Rara vez los abuelos paternos de un niño nacido fuera del
matrimonio ayudan o ven siquiera al pequeño. Por su parte, los abuelos
maternos suelen verse obligados a sustituir al padre ausente. Pero es
habitual que estén disgustados por el nacimiento ilegítimo, lo que puede
influir negativamente en su afecto hacia el nieto. Incluso cuando no
media divorcio ni unión ilegítima, la labor de los abuelos resulta
obstaculizada por los recientes cambios del ambiente social.
Las distancias hacen que la familia nuclear lleve una vida separada de
los demás parientes. Ahora es más difícil que los abuelos vivan cerca de
sus nietos. A menudo los abuelos no están tan lejos que no puedan
visitar a los nietos en forma más o menos regular. Pero las visitas
periódicas no son suficientes para que los abuelos lleguen a formar
parte de la vida diaria de la familia, por lo que se convierten en algo
parecido a los actos sociales, como las reuniones con los amigos.
Para que los abuelos vuelvan a ocupar el lugar que merecen, es preciso
reformar los sistemas de seguridad social, de modo que las familias
contribuyan más al cuidado de sus mayores en forma directa. El mal
estado financiero de la seguridad social en muchos países puede hacer
que, en el futuro, esta opinión se convierta en un imperativo. De todas
formas, no es una cuestión meramente económica. Si la familia numerosa
sigue siendo una rara avis, resultará difícil que los ancianos pasen del
asilo al hogar familiar.
Desde cierto punto de vista, hoy los abuelos son mas necesarios que
nunca. Su ayuda puede ser especialmente valiosa para los matrimonios
jóvenes que necesitan dos sueldos. Pero los abuelos son mucho más que
una buena guardería: son un eficaz complemento de la tarea educativa de
los padres. Como dice el citado psiquiatra Kornhaber, "La asignatura que
imparte el abuelo no se enseña en ningún otro sitio".
Extractado de Revista NUEVA LECTURA
(Nro. 4 pág. 40). ACI Prensa.
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+ Posibilidad
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Transmisores
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Gracias al aumento de
la longevidad, actualmente hay más personas que nunca con
posibilidad de ser abuelos, y de serlo por más tiempo. En
Estados Unidos, a principios de siglo había sólo 14 abuelos
por cada 100 padres, mientras que hoy la proporción es de 48
por 100. |
En particular, los
abuelos pueden ser excelentes transmisores de la herencia
religiosa. Para los niños, los abuelos son símbolos
vivientes de la tradición y de las trascendencia. |
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