A TIRO DE PIEDRA
Mundial de fútbol
Avanza el desarrollo de la
Copa Mundial de Fútbol 2010, con la alegría para unos y la tristeza para
otros. Poco a poco los pronósticos se cumplen y se derrumban, según el
caso, despejando la incógnita sobre los favoritos y los que dan la
sorpresa.
Los que quedan atrás vuelvan a empezar el camino de la búsqueda de la
clasificación para el próximo mundial, los que aún permanecen se aferran
desesperadamente al carro que puede dejarlos a la orilla del trayecto.
Cumplida la primera fase, con tres partidos que le permiten pasar a la
siguiente, empezará la segunda, llena de agonía y sufrimiento, porque en
esta, el perdedor se marcha a casa.
Ya hemos visto a grandes favoritos en problemas, como el ejemplo de
España e Inglaterra, en su partido de estreno. Otros, como Argentina,
dando tumbos y dependiendo más de la genialidad de sus jugadores que de
la capacidad de su técnico. También están los campeones como Brasil,
Alemania e Italia, sobre los que se fijan las miradas. Y el resto de los
equipos, que defienden los colores de su país con el último aliento.
El ambiente futbolístico mundial impone, en cada rincón del planeta, un
motivo para sentirse representado. Ya sea en los 32 seleccionados
participantes, en la región, en el continente, en la simpatía, o en la
afición. De alguna manera millones de habitantes del planeta se sienten
conectados con aquellos que están en la cancha.
Cada quien tiene su favorito, a quien le va y espera que salga airoso.
Ninguno tiene la clasificación comprada, aunque ya algunos se quedan sin
esperanza. Al final prevalecen los países con más organización y
desarrollo futbolístico, principalmente los que sus sociedades tienen
como principal exponente de la cultura deportiva al balompié. ¿Será
porque el fútbol es su pasión, es su ser?
La influencia del Mundial es tan grande, que por mucho rato veremos en
nuestras calles y vecindarios a los pequeñines que patean una pelota,
que fantasean con ser tal o cual jugador, y que imprimen en su mente
infantil la imagen de un evento que los toca y los marca de por vida.
Tenemos por delante tres cuartas partes del itinerario por cumplir, y
con ello la administración del tiempo para ver algún partido y continuar
con nuestra rutina. Si algo positivo queremos que nos quede, que sea el
interés y el manejo del tiempo, pero trasladado a la familia, al
trabajo, y al servicio a los demás. Dar algo de ese tiempo nuestro a lo
verdaderamente importante, porque la vida es un suspiro, un instante que
pasa, y que debemos aprovechar para nuestro bien y el de nuestra
familia, nuestros amigos, nuestros vecinos, y la comunidad entera.
Luis Alberto Díaz
- lad@panoramacatolico.com
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