Editorial

La voz de la Iglesia

 

La misión de la Iglesia en este mundo consiste en anunciar a Jesucristo como salvador de los hombres, y en transmitir la Palabra de Dios a todos los habitantes de la tierra, para descubrirles el amor de Dios y el plan de salvación que busca encaminar al hombre hacia la felicidad que tiene destinada el Padre para cada uno.

En ningún momento la Iglesia asume papel político alguno en cuanto a gobierno, partidismo, o proselitismo. Tampoco reemplaza a los actores o responsables de esa cuestión temporal, sino que los anima a buscar el bien común en todas sus acciones. Lo mismo ocurre en otros campos como la economía, o cualquier otra actividad beligerante.

Lo que sí compete a la Iglesia es el orden moral, sobre el cual orienta, guía, y predica. Ninguna actividad humana puede sustraerse del orden moral, campo en el que la Iglesia tiene el derecho legítimo, y el deber cristiano, de actuar y aplicar sus principios doctrinales y pastorales.

Precisamente, desde la doctrina social la Iglesia presenta el plan de Dios al mundo de la política, la economía, y las diversas actividades de la sociedad. Plan que, para todo hombre, tiene su sustento en el amor a Dios, y al prójimo como a sí mismo. Toda acción humana, por tanto, debe estar dirigida, desde el amor, a procurar el bien propio y el bien de los demás. Este es el mensaje de la voz de la Iglesia, que algunos recogen y otros rechazan, según su corazón, conciencia, y criterio.

Volver