A TIRO DE PIEDRA

El domingo

 

El descanso semanal es obligatorio para casi toda la humanidad. Aunque coincida con el festivo religioso, como en la sociedad musulmana o la judía, en la llamada sociedad occidental ya no tiene ese carácter riguroso.

Cuando se intenta restarle al día común de descanso semanal su carácter de obligatoriedad para el pago con recargo del salario, para facilitar a las empresas el abaratamiento de la mano de obra, la consecuencia inmediata es el deterioro de la economía y la vida social del trabajador. Al relajarnos en ese aspecto, se afectarán las relaciones familiares y comunitarias de los afectados, principalmente de aquellos a quienes no se les respeta su descanso y se le cambia a capricho del empleador.

Si observamos lo que ocurre en la actualidad, nos damos cuenta que muchos negocios abren sus puertas el domingo. Ninguna empresa ha quebrado ni huye del país porque tiene que pagar el recargo dominical. De hecho, las empresas que supuestamente se quieren atraer, para invertir en Panamá, tienen en sus países de origen una base salarial más alta, por lo que el recargo dominical, sumado al resto del salario, es dramáticamente menor que en sus países de procedencia.

Por otra parte, el comentario de una persona miembro del gabinete, para contraatacar lo dicho por el Arzobispo Ulloa en la Cita Eucarística, de contraponer a las congregaciones evangélicas con la labor de la Iglesia Católica, es algo fuera de tono. Responder con un ataque político, a una institución que no es política, denota la poca experiencia y el desconocimiento del papel de las iglesias en la sociedad. Por fortuna la mandaron a callar, o al menos eso parece.

La cuestión de fondo no es si el domingo es día religioso, sino que es el día que la sociedad panameña tiene como su descanso colectivo. El canto de sirena de comportarnos como país del primer mundo, al eliminar el descanso común del ámbito laboral, es una falacia. Actualmente, el Parlamento Europeo discute el tema, y allá coincide con el domingo. Si en la Unión Europea tienen la misma preocupación que la Iglesia y los obreros panameños, entonces allá no son países de “primer mundo”, lo que supone que hay otro “primer mundo”, que yo, al igual que otros, desconocemos.

El asunto está congelado, por ahora, pero sigue latente. El domingo, descanso semanal común, debe respetarse en el ámbito laboral. De nada nos sirve que exista, si caprichosamente le restan su esencia. Toda sociedad necesita del descanso común, porque la persona humana no es un objeto al servicio de la economía. Es lo contrario: la economía debe estar al servicio del ser humano. Ninguna empresa dejará de venir por el recargo del domingo, porque la mayoría de las personas que ponen a trabajar el domingo perciben el salario mínimo. No es alto el costo monetario, pero sí lo sería en el perjuicio social que se le ocasionaría a la sociedad del país y a su población.

Luis Alberto Díaz - lad@panoramacatolico.com

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