EN TOMA DE POSESIÓN CANÓNICA
Monseñor Ulloa puntualiza sus prioridades en la Arquidiócesis


Monseñor José Domingo Ulloa, nuevo Arzobispo Metropolitano de Panamá en el momento de la proclamación del santo Evangelio.

  • Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, en su toma de posesión canónica como nuevo Arzobispo Metropolitano de Panamá, luego de confirmar que el plan de acción pastoral continuará las sendas de la Misión Continental, puntualizó tres de sus prioridades en la Arquidiócesis; ser un arzobispo santo, suscitar la santidad de los sacerdotes, e impulsar la participación de los laicos y laicas en la Iglesia y en la sociedad.

Aladino A. Zambrano G. - aladino@panoramacatolico.com

El sábado 17 de abril, fecha en la que celebraba su sexto aniversario de ordenación episcopal, Monseñor Ulloa, asumió la responsabilidad, de manos del Nuncio Apostólico, Monseñor Andrés Carrascosa, como 46° Obispo y 7° Arzobispo de Panamá, en ceremonia realizada en el atrio de la Catedral Metropolitana
Estuvieron presente los familiares de Monseñor Ulloa, los Señores Obispos del país e invitados de otras naciones, sacerdotes de todas las diócesis, el Presidente de la República, Ricardo Martinelli y su esposa, altos funcionarios de los diversos órganos del Estado, el cuerpo diplomático y de fieles de diversas comunidades.
Recordó que la Misión Continental, que busca colocar a la Iglesia en un estado permanente de misión; una nueva evangelización en donde se nos propone ser “discípulos misioneros de Jesús”, lo que significa “salir de nuestros templos, tener una presencia en todos los ambientes de la sociedad -políticos, culturales, sociales, económicos- para impregnarlos de la ética y los valores, para construir un Panamá más justo, equitativo y solidario, en el que fundamentalmente las laicas y los laicos tienen un papel protagónico”.
Monseñor Ulloa dijo “sin miedo”, que su primer objetivo será “buscar la santidad con todas mis fuerzas; buscar el rostro de Cristo en la oración para así encontrarlo en el rostro de la hermana y del hermano”.
Para lograrlo, pidió a todos la ayuda y mantener los brazos en alto, en la oración de cada día. “Ayúdenme a recibir la Cruz, no con resignación, sino saliendo a su encuentro y abrazarla con amor y alegría”, acoto.
El nuevo Arzobispo de Panamá también se propone suscitar la santidad de nuestros sacerdotes, y lo planteo –recalcaba Mons. Ulloa– no tan solo como un deseo, sino que es una oración profunda y confiada. Poniendo como ejemplo la figura del cura de Ars, San Juan María Vianney, propuesto como modelo en el Año Sacerdotal. “Hemos de estar centrados en la Eucaristía, que sepamos ofrecer la Eucaristía y ser nosotros mismos Eucaristía”, seguidamente reiteró, “sin olvidarnos que la cercanía de Cristo es la razón de nuestra alegría”.
Monseñor Ulloa, aseguró que seguirá impulsando la participación de los laicos y laicas a lo interno de la Iglesia, en su formación teológica y doctrinal, especialmente en el ámbito de la doctrina social de la Iglesia, “para que sean más a los agentes de pastoral que se comprometan en transformar de manera efectiva el mundo según Cristo.
Más adelante Monseñor Ulloa expresó sus anhelos frente a la realidad panameña, reconociendo que “vivimos tiempos difíciles que nos exigen actitudes definidas y comprometidas”.
Agregó que la realidad está marcada por la pobreza y la exclusión social; una concentración desigual de los recursos, desempleo y precariedad del sistema laboral, sistemas inadecuados de salud, educación, inseguridad ciudadana y violencia, migración por la falta de oportunidades en las áreas rurales y un creciente deterioro del equilibrio ecológico.
En su homilía Monseñor Ulloa planteó varios puntos desde la fe para que juntos soñemos por un mejor Panamá; en los que se pasa revista de varias situaciones como lo es el respeto a la dignidad humana, temas como la educación, los trabajadores, la salud, los jóvenes, así como la solidaridad con las víctimas de la violencia. –los niños, las mujeres, las víctimas de secuestros, de asaltos y extorsiones y las que mueren en el cumplimiento de su deber.
En torno enérgico Monseñor Ulloa advirtió que es necesario que digamos basta a una serie de consecuencias que se dan por la ola de violencia en nuestro medio y pidió el inicio de una jornada de oración permanente, en solidaridad con todas aquellas personas víctimas de la violencia.

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