El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli (d), saluda a la presidenta electa de Costa Rica, Laura Chinchilla (i), el miércoles 21 de abril de 2010, en la sede de la Presidencia en Ciudad de Panamá, durante su visita a Panamá para dialogar de temas de interés bilateral con Martinelli. EFE/Alejandro Bolívar.

Hermandad regional

Los estados fronterizos siempre merecen la especial atención de los gobiernos, por la complejidad que representa compartir fronteras y mantener la buena relación entre unos y otros. Recientemente, nuestro gobierno ha planteado estrechar y ampliar la relación entre el país y sus vecinos, Colombia y Costa Rica, en diversos aspectos comerciales, políticos, sociales y migratorios.

El asunto, aunque lo veamos con buenos ojos, supone trazar con claridad el rumbo que vamos a seguir, para que la nueva forma de relacionarnos nos sea beneficiosa y no perjudicial. Fijar nuestra política vecinal, antes de comprometernos en cualquier cuestión, es indispensable para nuestra salud nacional. Que no sean, pues, la emoción y la prisa las que se impongan, sino la razón y la salvaguarda de nuestros intereses nacionales.

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