Editorial
Se desmorona la falacia
La sarta de falacias contra la persona del Santo
Padre, que algunos medios han hecho suyas, al propagarlas con
vehemencia, empieza a desmoronarse. Y no, precisamente, por las voces de
los católicos, sino por la postura valiente de ateos, agnósticos,
líderes y creyentes de otras religiones, además de diversas
denominaciones cristianas no católicas, que han alzado su voz frente a
la injusticia que se comete contra el Papa.
Medios como el New York Times o la BBC, que otrora, en vida de Juan
Pablo II, también buscaban motivos para atacar la figura pontificia,
porque con ello atacan igualmente a la Iglesia Católica, han sido
desmentidos por otros medios de comunicación y por connotadas
personalidades. Sin embargo, esas voces no encuentran espacios en los
citados medios, ni en los que, en otros países, los siguen con aparente
fe ciega, citándolos para procurar darle legitimidad y “veracidad” a sus
falacias.
Esas aguas turbias se esclarecen, poco a poco, con las pruebas
documentales que son presentadas a diario, y que personas sensatas,
aunque no crean en Dios ni acepten a la Iglesia Católica y su doctrina,
ven con ecuanimidad y sincera actitud para hacer su crítica o expresar
su opinión.
Como el demonio usaba las Escrituras, para tentar a Jesús en el
desierto, así hacen aquellos medios con el Papa. Hay un hecho real: el
abuso sexual de menores de edad por sacerdotes. Pero también es real el
hecho de lo que ha hecho y hace el Papa, y la Iglesia, para esclarecer
los casos y sancionar a los responsables. Nada hay oculto, bajo el sol,
que no se llegue a saber, y llega la hora en que la falacia queda
expuesta y sucumbe.
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