A TIRO DE PIEDRA
Millones que vienen y van
Las informaciones
gubernamentales de las últimas semanas dan cuenta de planes millonarios
para la realización de proyectos y obras en los años próximos. La
pregunta que me hago es: ¿Tendremos tanto dinero?
Aeropuertos, barrios renovados, carreteras, puentes sobre el Canal,
metro, autobuses, ciudad gubernamental, torres de hasta 70 pisos para
oficinas estatales, se cuentan entre lo anunciado. Todas, de realizarse,
serían de beneficio para el país, por lo que mi aprehensión no está en
su utilidad o falta de necesidad, sino en lo costosas que resultan para
realizarse durante los 4 años que le quedan al actual gobierno.
El presupuesto de inversión del estado ronda los dos mil millones, en
los últimos años. De mantenerse esa cifra, estaríamos hablando de unos
ocho mil millones en los 4 años venideros. Si sólo se realizaran las
espectaculares obras anunciadas, quizá alcanzaría la plata; pero si ese
cálculo presupuestario se comparte con otras obligaciones que tiene el
estado en salud, educación, obras públicas, y otros, probablemente nos
lleve a un endeudamiento mayor, o al aumento de la carga tributaria.
Panamá es un país con gran cantidad de recursos, entre ellos el dinero,
que lo coloca como uno de los más ricos de la región centroamericana.
Probablemente, es también el que tiene el mayor presupuesto
gubernamental del área. Si sabemos manejar racionalmente nuestros
recursos, podríamos revertir, en corto plazo, los índices de pobreza que
mostramos. Fijar prioridades en cuanto a las inversiones; programar
obras consensuadas con los diferentes sectores, para que sean realizadas
más allá de un periodo presidencial; y acordar con la sociedad política
y la sociedad civil un plan de desarrollo nacional que sea respetado por
las distintas administraciones gubernamentales, sería de gran provecho
para la nación.
Oír de tantos millones que vienen y van atemoriza, porque no sabemos, a
ciencia cierta, cuánta plata hay en las arcas nacionales, o si nuestra
deuda aumentará tanto que sobrevendrán años de austeridad y crisis
económica, provocadas por la danza incontrolada de millones que se
gastarían en obras y proyectos portentosos.
Quienes crecimos bajo la dictadura militar recordamos, muy bien, los
constantes anuncios de millonarios proyectos: unos realizados, otros no.
Sabemos lo que nos costó en endeudamiento. Ya no existe dictadura, pero
vuelve el anuncio de la gastadera de millones y millones. ¿Cuál es el
mensaje real que quieren darnos? Estemos alerta, porque hablar de tantos
millones nos mareará, y mareados estaremos indefensos.
Luis Alberto Díaz
- lad@panoramacatolico.com
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