Editorial
Un nuevo pastor
La Arquidiócesis de Panamá acoge desde este momento a
su nuevo pastor, en la persona de monseñor José Domingo Ulloa Mendieta,
obispo número 46 y séptimo arzobispo de esta diócesis primada de tierra
firme, próxima a cumplir sus 500 años de erección como iglesia
doméstica.
En la estricta línea de sucesión apostólica, la llegada de un nuevo
obispo nos conecta con Pedro, piedra de la Iglesia, a quien el mismo
Señor Jesucristo impuso las manos, para ser cabeza visible en la tierra
de quien es cabeza y único pastor de la Iglesia, su Cuerpo Místico, que
en su santo nombre se reúne para alabar a Dios y recordar el amor, su
entrega y sacrificio como Redentor y Salvador del mundo.
Monseñor Ulloa, Arzobispo Metropolitano por la gracia de Dios, inicia su
ministerio pastoral recibido, cual Jesús al entrar triunfante a
Jerusalén, con la alegría y la emoción del pueblo. Alegría por la buena
noticia de pastor nuevo, y la emoción de ver el actuar del Señor en esta
Iglesia particular. Este regocijo ha de perdurar durante todo el período
que Dios le otorgue a nuestro nuevo Arzobispo, para lo cual, el pueblo
católico que peregrina en Panamá, ha de tener presente en todo momento
la oración, la comprensión, la obediencia, y la filial fidelidad que él
necesita en cada momento de su gobierno pastoral.
Sean dadas las gracias a Dios por habernos suscitado un nuevo pastor, un
nuevo Arzobispo, que oriente y guíe a este rebaño tan necesitado de
consejo y amor paternal. Con monseñor Ulloa somos, pues, uno en Cristo y
Cristo en uno. Bendito sea el nombre del Señor por este regalo fruto de
su bondad y su misericordia.
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