A TIRO DE PIEDRA
El ataque al Papa
Algunos grandes medios se
han empeñado en atacar a la Iglesia Católica en la figura del Santo
Padre. Más que buscar la verdad sobre los hechos, e informar de manera
precisa, se especula y persigue la espectacularidad y el escándalo.
Desde antes de su escogencia, esos mismos medios, entre ellos el New
York Times y la BBC, ya atacaban la persona del entonces Cardenal
Ratzinger, para evitar, al menos con la aureola de mala fama, que fuera
elegido papa. Coincidentalmente, los ataques de las cadenas
periodísticas, a los que se suman otras alrededor del mundo, con o sin
la misma intención, se intensifican en los momentos en que la Iglesia, o
el Papa, condenan el aborto, el control de la natalidad, el matrimonio
homosexual, y el fanatismo laicista. Todas estas situaciones, por
coincidencia, también, defendidas y promovidas por esos grandes medios.
Es corroborable la actitud de esas empresas, cuando el observador
acucioso escruta los últimos párrafos del despliegue “noticioso” de esos
medios, o las noticias pequeñas que, con poca frecuencia, difunden ellas
mismas. En un par de frases o líneas, que vienen a ser un ínfimo
porcentaje del inmenso espacio que dedican para desacreditar al Papa y a
la Iglesia, está la prueba que contradice todo lo demás que difunden.
Muchos, son, también, los desmentidos o aclaraciones que dejan de
publicar u ocultan, para evitar que sean conocidos por el público y
mantener la falsa idea que existe un gran rechazo hacia el Santo Padre y
la Iglesia Católica.
Allí están las manifestaciones contra el aborto y los matrimonios
homo-sexuales, que han congregado inmensas multitudes, en los últimos
años, en Europa. Marchas de cientos de miles en diversas ciudades.
Concentraciones de 1 a 3 millones de personas en las principales
capitales europeas. Todos estos hechos, como política de esos grandes
medios, sólo han merecido una foto distorsionada, una nota de una o dos
columnas, o menos de 15 segundos en la televisión, en un acto de censura
y desinformación cruel.
Líderes agnósticos, protestantes, judíos, musulmanes, políticos y
civiles han salido a denunciar los ataques a la Iglesia Católica, y han
sido minimizados, en el mejor de los casos, y censurados o ignorados por
esos grandes medios y los que le hacen coro, siguiéndoles el juego.
Vivimos una época de manipulación periodística sin precedentes. Los que
trabajan dentro de los medios lo saben, pero se encuentran impotentes.
Es un acto salvaje de una corriente enquistada en los medios de
comunicación, la política y los organismos internacionales, que intenta
someter al mundo a sus caprichos y sus ideas. Nos queda, como misión,
desenmascararlos y exigir que la verdad sea publicada de manera completa
y libre de todo sesgo de manipulación.
Luis Alberto Díaz
- lad@panoramacatolico.com
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