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La Semana Santa

Introducción
Hace muchos siglos el comienzo del año no era el 31 de diciembre, sino
el día del plenilunio, es decir, el día de la luna llena de la
primavera. El año no era solar sino lunar, por eso, cada año la fiesta
de la semana santa cambia, porque se sigue celebrando según el año lunar
en el día del plenilunio de primavera.
CELEBRAR LA RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO:
Jesús, el fundador del cristianismo, fue crucificado la víspera del
plenilunio de primavera, lo que dio a los primeros seguidores ocasión
para cristianizar, para llenar de nuevos sentido adquirido en Cristo,
estas fiestas judías paganas. El entierro del grano va a ser visto como
signo de la muerte de Cristo; su germinación a una nueva forma de vida,
como símbolo de su resurrección. Todo el ritual del sábado santo a media
noche, la principal y mas solemne fiesta cristiana, es un ritual de
iniciación, un ritual del paso por el agua, un ritual de bautismo,
confirmación y eucaristía.' Las lluvias de la primavera, que limpian la
atmósfera, lavan las cosas, fecundan la tierra y hacen germinar las
semillas. son símbolo del agua del bautismo.
La Navidad no es la principal fiesta cristiana, aunque así nos lo quiera
hacer creer el comercio; nosotros no somos cristianos porque Cristo haya
nacido. Ni siquiera el viernes santo es la principal fiesta cristiana,
aunque así nos lo quieran hacer creer los celebradores de "sábado de
gloria" nosotros no somos cristianos porque Cristo haya muerto. La
principal fiesta cristiana es la resurrección de Cristo, “Si Cristo no
ha resucitado, nuestra fe es una mentira". (1 Cor. 15, versículos 14 y
17).
Toda semana santa no es sino la preparación inmediata para el sábado
santo a media noche. Los primeros cristianos conmemoraban esa noche como
liturgia (o sea el servicio religioso ritual) que hacía visible todo el
misterio encerrado en la persona de Cristo; la encarnación, la muerte,
la resurrección, la ascensión y la comunicación del Espíritu Santo a sus
seguidores. En Cristo muerto, resucitado y exaltado con todo el poder de
Dios, se nos revela todo el misterio del hombre, a quién Dios ha hecho
(lo sabemos por Cristo, carne de su carne y hueso de sus huesos. Sólo
varios siglos después se desenvolverá todo el misterio en distintas
fiestas distribuidas a lo largo del año litúrgico.
A principio sólo se celebraban los dos domingos; el domingo de Ramos y
el domingo de Resurrección; la entrada triunfal de "Cristo en
Jerusalén", al fin de los tiempos. No había, pues, liturgia ninguna
entre semana; no había todavía ni jueves santo, ni viernes santo. Sólo
en el siglo cuarto de la era cristiana se ponen ceremonias especiales
para los tres días anteriores al do-mingo de Resurrección. En la Edad
Media se concede vacación los tres días anteriores al domingo de
Resurrección para que amos y esclavos pudieran participar de las
celebraciones y para que los cristianos que vivían en el campo tuvieran
tiempo de encaminarse hacia las capitales, único sitio en donde había
celebración de la Eucaristía, pues sólo en donde había catedral, con su
obispo correspondiente, se tenía la celebración de la Eucaristía
bautismal de la Pascua.
DETALLES ACERCA DE LOS DÍAS LLAMADOS “SANTOS”
• Jueves Santo:
Se celebraban tres Misas:
a) Para reconciliar a los pecadores públicos después de la cuaresma de
penitencia.
b) Para consagrar el aceite (óleo) que se iba a emplear en los ritos de
los sacramentos y en la consagración de las iglesias y cálices.
c) Para conmemorar la institución de la Eucaristía.
Luego, las tres Misas se redujeron a una y eso es lo que tenemos en la
solemne Misa del Jueves Santo, aunque actualmente la consagración del
aceite se lleva a cabo en una ceremonia especial del día miércoles santo
o jueves santo.
El jueves santo es un día de alegría plena. Se trata de la fiesta de la
comunidad: se reintegran a ella los miembros que se habían separado, se
consagran los elementos que van a ser empleados en los actos de la
comunidad, se conmemora la institución por Cristo del banquete de la
comunidad.
No es cierto que las campanas se silencien por duelo: se callan en
realidad porque la liturgia de estos tres días es la más primitiva de la
Iglesia y en la antigüedad no habían campanas y por eso se tocan las
matracas, que es lo que existía en esos tiempos. Tampoco se vacían los
sagrarios, al final de la ceremonia, por duelo, sino porque en la
iglesia primitiva, al final de cada misa dominical, se repartían los
panes consagrados sobrantes a los cristianos y sólo se guardaba un pan
en sacristía, nunca en el mismo edificio en donde se tenía la reunión de
los fieles.
Se desnudan los altares no por duelo, sino porque sólo se revestía la
mesa con un mantel antes de cada Misa, mantel que inmediatamente se
retiraba al terminar el rito, dejando la mesa desnuda.
Los "monumentos" sólo aparecen en las iglesias en el siglo décimo y ello
como una concesión a los que no comulgaban para que participaran de la
Eucaristía aunque sólo fuera con la mirada.
• Viernes Santo:
Las lecturas y las 9 oraciones solemnes son de lo más antiguo; es lo que
se llamaba "Misa de los catecúmenos" (Misa de los que aún no se hablan
bautizado). Está tomada de los servicios religiosos judíos de la
sinagoga; es ciertamente anterior al siglo cuarto.
Todo el ritual de este oficio es antiquísimo y probabilísimamente lo
único que nos queda de la Misa más primitiva de los cristianos.
El rito que se llama "adoración de la cruz", es de alrededor del siglo
quinto; sólo se tenía en las iglesias en donde se poseía una reliquia
verdadera de la cruz de Cristo, la denudación progresiva del crucifijo
durante este rito procede sólo del siglo trece y se debió a la
teatralidad con que entonces se rodeó a casi todos los ritos cristianos
(ya que la gente no entendía el latín, que por lo menos vieran algo que
los mantuviera atentos). La cruz no se adora; lo que se adora es a
Cristo representado por su cruz.
El viernes santo no hay Misa. Dar la comunión durante este oficio se
introdujo en occidente durante el siglo noveno.
El viernes santo es el día en que conmemoramos nuestra redención, el
viernes santos, por lo mismo, un día alegre: el día en que conmemoramos
nuestra liberación, llevada a cabo por Cristo. No podemos estar tristes
el día en que Cristo nos libera de la esclavitud del pecado y de la
muerte. No es verdad que en ese día no puedan llevar a cabo las
funciones que uno acostumbra cualquier otro día; bañarse en el río, lago
o mar, subirse a un árbol, etc,: esto es pura superstición pagana con
pretexto cristiano.
• Sábado Santo a Media Noche:
Es el día solemne del año cristiano y el rito más importante del año
litúrgico. Antes de la media noche y durante ese mismo rito se tenían
los bautismos y confirmaciones de todos los cristianos.
La "bendición del fuego nuevo" aparece en el siglo octavo en occidente
para sustituir la fiesta pagana antiquísima del fuego de Wotán en el
plenilunio de primavera; en oriente es la cristianización del rito
pagano de los fuegos de la primavera; sólo en el siglo doce se le da el
significado actual.
La “bendición cirio pascual” es quizá el rito más antiguo de la iglesia.
La que tenemos actualmente es nada menos que del siglo segundo. El cirio
pascual es el símbolo ritual más antiguo de Cristo resucitado, con sus
llagas, pero vivo y lleno de vida, de vida que puede comunicarse.
Las lecturas que se leen en la solemne Misa de la Media Noche se tenían
ya así en la Iglesia más primitiva. Eran la última instrucción sobre el
significado del bautismo y la confirmación que se iba a conferir a los
candidatos durante esa Misa.
La “bendición del agua bautismal” se conoce en esa Misa desde el siglo
segundo. Inmediatamente después del bautismo los bautizados se vestían
de blanco, vestidura que llevaban durante los siete días de la semana de
Pascua y, por eso, al siguiente domingo se llamaba litúrgicamente "in,
albis" (con vestidos blancos) pues era el último día en que los recién
bautizados llevaban esas vestiduras.
Las "letanías de los santos" se tienen durante este rito como, se tenían
en todas las Misas de la Iglesia primitiva; después, sólo quedaron de
estas letanías los tres "Señor, ten piedad" que se dicen durante todas
las Misas.
La Misa del sábado santo a media noche era la Misa del Bautismo,
Confirmación y Primera Eucaristía (primera comunión) de los recién
convertidos al cristianismo.
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