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Régimen especial de adolescentes, verdad
o ficción
Marianela García-Mayorca B.
La delincuencia juvenil como fenómeno social se ha incrementado con el
transcurrir de los años, lo que ha generado una reacción a nivel mundial
tendiente a la Responsabilidad Penal de los Adolescentes, realidad de la
que no escapa nuestro país, concretándose con la implementación del
Régimen Especial de Responsabilidad Penal de Adolescentes, creado
mediante Ley 40 de 26 de agosto de 1999, modificada por Ley 46 de 8 de
junio de 2003, Ley 48 de 30 de agosto de 2004 y 15 de 22 de mayo de
2007, la cual ha sufrido tres modificaciones en periodos de tiempo
relativamente cortos, tendiente a frenar este flagelo.
Frente a este planteamiento nos preguntamos si el Régimen Especial de
Responsabilidad Penal de Adolescentes, ha logrado los objetivos y fines
para los cuales fue creado, entendiéndose estos como la defensa social y
seguridad ciudadana; o aquella finalidad educativa que encuentra su
sustento legal en la Constitución Nacional; y que la Ley 40 de 1999
amplió; o esa finalidad única de la sanción que es la resocialización de
los infractores asegurándose la reincorporación a su entorno familiar y
social, frente a la tendencia punitiva del aumento de las penas. Es por
ello que resulta importante cuestionarnos si el aumento de las penas ha
contribuido al proceso socializador, o si ha disminuido la delincuencia
juvenil
El aumento de las penas en materia de adolescentes exige del Estado, una
serie de infraestructuras y programas, que no han sido creados, ni
puestos en ejecución desde la misma implementación de la Ley de
Responsabilidad Penal de Adolescentes, lo que nos lleva a investigar, si
el problema de la delincuencia juvenil involucra mucho más que penas o
sanciones, tratando de determinar el origen mismo del problema para
poder tratarlo y erradicarlo de la sociedad, y si es necesario una
concientización social, incrementando el recurso humano, los programas e
instalaciones adecuadas que faciliten desarrollar un adecuado plan de
trabajo tendiente a socializar a nuestros adolescentes, pero a su vez a
responsabilizar y concientizar a la familia como núcleo básico en donde
nace, se desarrolla y forma el joven.
El derecho como cualquier ciencia es cambiante y tiene que evolucionar
conforme lo exige la sociedad, los fenómenos sociales igualmente
evolucionan, conforme crece y se incrementan las necesidades básicas de
los asociados (salud, vivienda, educación, seguridad social, etc..,
originando, en los últimos años que nuestro país implemente un Régimen
Especial de Responsabilidad penal de Adolescentes, tendiente a minimizar
problema de la delincuencia juvenil. Resulta interesante conocer qué tan
efectiva ha sido la implementación de este régimen penal y si el mismo
satisface el clamor social. En este sentido es claro, que si por cuarta
vez se hace necesario modificaciones a este Régimen Especial, se debe
analizar qué estamos olvidando en este proceso modificador que pueda
lograr los objetivos y fines para poder crear una ley especial destinada
a responsabilizar a los adolescentes de los actos infractores por ellos
cometidos, sobre la base de una proceso pedagógico de resocialización o
socialización, como quieran llamarlo, pero tendiente a trabajar en el
individuo con programas reales, concretos pero, sobre todo permanentes.
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