Reflexión de Semana Santa
Dios es nuestra salvación

Luis A. George V.

Dios hizo alianza con su pueblo, liberó al pueblo de la esclavitud y lo llevó de regreso a la tierra de Canán. Dios había dado su ley y esperaba de su pueblo amor y fidelidad. Pero no siempre fue dada esta respuesta, entonces surgieron los profetas que recordaron al pueblo sus compromisos. Dios quiere hablar abiertamente, quiere revelarse mejor aún; y lo hace a través de su hijo Jesús. Jesús es el profeta por excelencia, el gran enviado de Dios, su mensajero, él puede hablar mejor con Dios. Jesús muestra al Dios de la alianza, un Dios de Amor que se da hasta el final. La bondad de Jesús, su misericordia, su total entrega y hasta su muerte, son muestra fehacientes del amor a su Padre.
JESÚS ESTÁ VIVO – JESÚS RESUCITÓ
Cuando Jesús se aparece ante sus discípulos después de la resurrección les dice: todo esto se los había dicho cuando estaba con ustedes, tenía que cumplirse lo que está escrito en la ley de Moisés. Su venida es el acontecimiento que divide en dos partes la historia humana, todo puede ser visto como preparación de su vida y consecuencia de ella. Por su modo de predicar Jesús entra en conflictos con las autoridades de su tiempo y es condenado a muerte en la cruz, la muerte más humillante que uno puede imaginar.
DIOS ILUMINA NUESTRO CAMINO
La Biblia es el libro más conocido en el mundo entero y ha sido traducido en muchos idiomas, hoy la Biblia despierta cada vez más interés por parte del pueblo cristiano. El sentido de la vida está circunscrito a los designios de Dios; que es el procurar el bien común y encontrar la felicidad, llevando buenas relaciones con Dios, la familia y el prójimo. Sigamos el sacrificio que hizo Jesús de morir en la cruz para salvar a la humanidad del pecado; convirtiéndose en carne y hueso, predicando la palabra de su Padre, para que nosotros fuéramos parte de su ser y nos miremos con amor, y nuestras acciones vayan encaminadas con nobleza, fe y esperanza para todos.
LA PAZ Y NO LA VIOLENCIA
El mundo reclama por la paz y la tranquilidad, pero se siente convulsionado, porque muchos no ponen en práctica la palabra de Jesús, donde el dinero y las cosas materiales hacen que algunos hermanos se olviden de Dios y se llenen de envidia, egoísmo y odio entre sus prójimos. La guerra, los robos, homicidios, violaciones, vicios, drogas y demás delitos, son actitudes que afectan a todos los seres humanos, los cuales son nuestros hermanos.
Todas estas cosas malignas que llenan de luto y dolor, y hacen infelices a nuestros hermanos; deben suprimirse y orientar a la humanidad con las sabias enseñanzas de la Santa Biblia. Hay que continuar practicando la palabra del Señor y la misericordia que Él imparte en las escrituras, para así poder ayudar a los más necesitados e implantar la justicia, la equidad y la igualdad.

Volver