EXPRESÓ PBRO. OSCAR RODRÍGUEZ BLANCO
En Semana Santa no debemos quedarnos sólo en lo folklórico


P. Oscar Rodríguez Blanco

  • Tenemos que convencernos que estamos celebrando los grandes misterios de nuestra redención cristiana.

Aladino A. Zambrano G. - aladino@panoramacatolico.com

Las tradiciones y costumbres populares ayudan a vivir los misterios de nuestra redención, llena de folklor, pero las mismas no es más que un signo de la auténtica espiritualidad que se debe vivir en la Semana Santa.
Lo anterior fue expresado por el R.P. Oscar Rodríguez Blanco, Rector Párroco de la Basílica Don Bosco, quien manifestó que como cristianos apreciamos las tradiciones culturales y lo folklórico, pero advirtió que no nos quedamos allí, es decir damos el paso y profundizamos lo que significa la celebración de cada día, matizada con todas las costumbres o folklor que se quiera.
Reiteró que por encima de todo esto nosotros –los cristianos- tenemos que convencernos que estamos celebrando los grandes misterios de nuestra redención cristiana y que la Cuaresma que estamos celebrando -que finaliza el Jueves Santo por la tarde- es el primer proceso de un camino que se va a continuar, y el mismo es la Pascua.
“Nosotros hemos estado acompañando a Cristo hacia el calvario, por lo tanto tenemos que acompañarlo también en la glorificación”, acotó.
En ese sentido el Padre Oscar recordó que la finalidad de la Cuaresma es llegar con Cristo a la celebración de la Pascua, porque la misma es el triunfo de Cristo sobre la muerte, sobre el pecado, el error y la injusticia; y nos conduce a la verdadera liberación. Por lo tanto –indicó– si nosotros hemos hecho la Cuaresma y renunciamos a todo aquello que en nuestra vida no esté de acuerdo con Dios, también celebramos nuestra Pascua y celebramos nuestro triunfo.
Exhortó a aquellas personas que no vivieron la Cuaresma a profundidad, y que no la podrán recuperar, lo único que les queda es vivir intensamente el Triduo Pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, acercándose al sacramento de la Reconciliación para que abandonando la vida del error y del pecado pueda cantar también victoria y decir: yo también voy a celebrar la Pascua, porque para Dios cualquier momento es importante en nuestra vida.

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